América latina debe apostar por la energía
Clarín
Buenos Aires, 3 de mayo de 2009
Por Ricardo Lagos
“El cambio energético es una de las claves de la economía para el siglo XXI. Es una realidad que América latina no puede ignorar y eso reclama acción eficiente entre nosotros y apertura a las nuevas posibilidades en el escenario internacional. En el largo plazo, puede que ese sea el significado más profundo de la Cumbre en Trinidad-Tobago”. (Clarín. Argentina)
"….Cuando en el pasado propusimos la creación de un "Anillo Energético" entre los países sudamericanos, lo que estaba detrás era el afán de tener una visión real de integración, colocando cada cual los diversos recursos en un todo de usos eficientes. Petróleo, gas natural, hidroenergía, bioenergía, plantas eólicas, plantas solares, todo ello en un mapa de posibilidades para el presente y el futuro.
…La sola existencia de los gasoductos demuestra que agregando un poco más de mil kilómetros -y buena voluntad política- podría instalarse una red sudamericana de gran alcance, con capacidad de unir Atlántico y Pacífico.
Pero también debemos darnos cuenta de que en el avance hacia el mejoramiento de los recursos energéticos de hoy y la creación de otros, la clave está en disponer de tecnologías nuevas. Las necesitamos y el llamado del gobernante norteamericano abre la posibilidad de disponer crecientemente de ellas, sobre todo si asumimos el poder de Estados Unidos en el hemisferio y en el mundo para crear nuevas tecnologías.
…Es una ironía del destino que allí, en Detroit, las grandes automotrices no vieron cómo a su lado se producía el desarrollo de nuevas tecnologías. Ironía porque Japón sí lo vio y ahora los autos híbridos japoneses ya salen al mercado con la tecnología desarrollada desde hace años en Detroit.
El año próximo habrá también autos híbridos norteamericanos. Pero, ¿de dónde vendrán las baterías para que ellos puedan funcionar? De Japón. Y tras esa historia hay un nombre que los latinoamericanos debiéramos conocer muy bien: Stan Ovshinsky. Es un autodidacta, un inventor genial, ya con más de 350 patentes inscritas bajo su nombre o el de su compañía. A principios de los años sesenta -y guiado por sus ideales democráticos y de un mundo con más calidad de vida- comenzó, allí en las afueras de Detroit, a trabajar en la creación de energía alternativa. Fundó Energy Conversion Devices, con una impresionante visión de largo alcance. Lo hizo décadas antes que se comenzara a hablar de la escasez de petróleo y cuando el tema del cambio climático no estaba aún en el corazón de nuestra agenda cotidiana.
De su creatividad salieron materiales semiconductores de silicio amorfo hidrogenado, que dieron auge a nuevas ramas de la ingeniería de materiales, ayudando en el desarrollo de semiconductores, energía solar y vehículos eléctricos-híbridos. Hoy resulta impresionante ver las plantas donde se producen los paneles solares flexibles de película delgada.
Pero más allá de ello, la mirada de Ovshinsky nos dice que si juntamos hidrógeno y energía solar, se está trabajando con elementos abundantes en el universo. Es empezar una etapa donde poco a poco quedaría atrás la conflictiva dependencia de los combustibles fósiles, especialmente del petróleo. Además la producción e instalación de lo que algunos ya denominan "el circuito del hidrógeno" podría crear millones de empleos, muchos de ellos en este continente.
Esta realidad, por cierto, debiéramos inscribirla en el diseño inteligente del futuro en América latina. Se trata de trabajar con la mirada puesta en los recursos energéticos, en no quedarse atrás, y en asumir que de esta crisis económica también se sale avanzando hacia nuevos senderos de desarrollo.
El cambio energético es una de las claves de la economía para el siglo XXI. Es una realidad que América latina no puede ignorar y eso reclama acción eficiente entre nosotros y apertura a las nuevas posibilidades en el escenario internacional. En el largo plazo, puede que ese sea el significado más profundo de la Cumbre en Trinidad-Tobago.


























