Respuestas a medias
El Universal
México D.F., 30 de abril de 2009
Por El Universal (Venezuela)
“… Había dicho el gobierno federal que los fallecidos confirmados por el virus A/H1N1 eran 20; el martes dijo que eran siete. La diferencia fue que la primera cifra no estaba avalada por la OMS; la segunda sí. Algunos medios interpretaron la confusión como un maquillaje de cifras. Todo por falta de planeación en la elaboración de los mensajes. Cuando estos errores de comunicación ocurren, la credibilidad del emisor disminuye. Gobernar también es comunicar, más cuando la situación es proclive al caos”. (El Universal. México)
"…A las autoridades federales les urge ofrecer respuestas claras, coherentes y oportunas con el objetivo de evitar nuevas olas de pánico y de escepticismo, porque será hasta dentro de varios meses cuando sabremos si el virus ha dejado de ser una amenaza, después de posibles mutaciones y dependiendo de la disponibilidad de vacunas.
Lanzar miles de spots y aparecer a cuadro en horario triple A no basta para comunicar bien. Sería preferible la calidad del mensaje sobre la cantidad de sus repeticiones. Se necesita congruencia milimétrica cuando se trata de aportar datos sobre las personas afectadas y el número de fallecidos. Si el gobierno federal no tiene respuestas para preguntas como "¿qué tan peligrosa es esta enfermedad?", es mejor no confundir a la gente con señales encontradas o intentos de respuesta.
Dicen por un lado que el padecimiento es perfectamente curable mientras vemos que los muertos se acumulan. A la hora de querer explicar esa contradicción, asegura el secretario Córdova que los fallecidos llegaron tarde a los hospitales. ¿Puede asegurarlo cuando al mismo tiempo especialistas en el extranjero no descartan que el virus radicado en México sea más agresivo?
Había dicho el gobierno federal que los fallecidos confirmados por el virus A/H1N1 eran 20; el martes dijo que eran siete. La diferencia fue que la primera cifra no estaba avalada por la OMS; la segunda sí. Algunos medios interpretaron la confusión como un maquillaje de cifras. Todo por falta de planeación en la elaboración de los mensajes.
Cuando estos errores de comunicación ocurren, la credibilidad del emisor disminuye. Gobernar también es comunicar, más cuando la situación es proclive al caos".
Extracto del editorial del diario El Universal


























