FMI/Banco Mundial: Nada nuevo bajo el sol pero mucho trabajo por delante

Infolatam
Washington, 26 abril 2009
Por Claudio Loser

(Especial para Infolatam).- “…Para que estos países (Bolivia, Venezuela y Argentina) acudieran al FMI o al Banco Mundial, los gobiernos deberían de dejar de considerar que el FMI es un monstruo, sino más bien un dentista de mal genio y figura, pero confiable y previsible. Este cambio de actitud, frente a una posición más flexible de los Organismos de Crédito, tiene todo el sentido económico, pero requerirá de una candidez interna que algunos de los países consideraran difíciles de aceptar.”.

Este fin de semana concluyeron las reuniones de primavera del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial. Previsiblemente, la reunión estuvo rodeada de la tradicional tensión generada por grupos anti-globalistas, y ayudó a mantener la atención acerca de la discusión de cómo revivir la economía internacional y como consolidar sus cimientos. También, para sorpresa de pocos, no hubo anuncios importantes mas allá de lo que se había acordado previamente en la reunión de los G-20 en Londres hace algunas semanas.

El nuevo Comunicado del Comité Monetario y Financiero Internacional (IMFC, de acuerdo a sus siglas en Ingles) enfatiza la necesidad de moverse vigorosamente para salir de la crisis económica actual, evitar el resurgimiento del proteccionismo; mejorar el proceso de seguimiento (Surveillance) de las economías por parte del FMI; asegurar más recursos para la institución, incluso a través de una colocación de bonos; realizar una nueva emisión masiva de Derechos Especiales de Giro o SDRs, la moneda internacional creada en el FMI hace ya 40 años; apoyar a los países más pobres en esta encrucijada; reformar la estructura de gobierno del FMI y el Banco Mundial con mayor participación para las economías emergentes; y revisar la condicionalidad de los préstamos del FMI.

Evidentemente es una lista larga, y que recoge adecuadamente las preocupaciones mundiales. Además da las órdenes para instrumentar el proceso los mandatos del G-20, el nuevo conclave de decisión internacional. El venerable G-7, de las economías avanzadas, solo reiteró antes del fin de semana lo ya acordado.

Los principales puntos de relevancia para America latina son dos: la renovada importancia del FMI en el concierto financiero internacional, y la posible diferenciación que está ocurriendo en términos del apoyo internacional para los países de la región. El FMI ha resurgido como Ave Fénix de las cenizas del olvido, aunque algunos harían el paralelo con la cruel Hidra. El FMI ha sido redescubierto durante la última cumbre del G-20. Los países de la región representados en el grupo, Brasil, México y una renuente Argentina apoyaron las iniciativas de recapitalizar al mundo, a través de una inyección de US$1,1 billones de dólares (US$1.100.000.000.000).

Este dinero no estará disponible inmediatamente sino a través de los próximos 18 meses, después de mucho trabajo institucional, incluyendo, la obtención de apoyos parlamentarios y gubernamentales. El FMI tendrá a su cargo la movilización de un total de US$750 mil millones dentro del paquete, más los recursos normales que el FMI ya tiene bajo su control. Eso le daría un total de casi US$ 1 billón. En gran medida este financiamiento será utilizado dentro del nuevo mecanismo de Crédito Flexible (FCL) del que ya han se han comprometido US$80 mil millones entre lo acordado para México, Colombia y Polonia, y con prestamos adicionales a Costa Rica y El Salvador, entre otros.

Las consecuencias de todos estos esfuerzos para America Latina son de gran importancia. Quizás lo más importante es reconocer que aunque la región esta sufriendo los embates de la crisis, los está absorbiendo mejor gracias a mejores políticas económicas. Aun así, las necesidades financieras de la región son evidentes, en particular por el cierre de los mercados financieros privados y la caída de inversión extranjera directa, que se espera en 2009 y 2010. En este sentido, dentro del paquete financiero acordado a nivel internacional, America Latina podría fácilmente recibir US$180.000 millones. Ello estaría constituido por los fondos adicionales del FMI, el Banco Mundial y el BID (US$150.000 millones), la asignación de SDRs (US$ 20.000 millones), y prestamos de tipo comercial. Si a ello se agrega la disponibilidad fondos ya existentes de las diferentes instituciones, el total puede alcanzar los US$220.000 millones, aproximadamente 7 por ciento del PIB de la región.

No todos los países tendrán igual fácil acceso. Países como México, Colombia, Perú, Brasil y Chile, entre otros, han tomado a través de los últimos años una actitud muy constructiva tanto internamente como internacionalmente, lo que les permitirá poder utilizar las nuevas formas más flexibles de préstamos del FMI, y de otros organismos. Por otra parte, países como Argentina, Ecuador y Venezuela, que se han caracterizado por políticas menos sustentables tendrán que negociar, si así lo eligieran, nuevas condiciones de acceso a los créditos multilaterales.

Ello se complica por la presencia de conflictos financieros internacionales, ya sea por la cesación de pagos de Argentina con el Club de Paris, la reducción unilateral de pagos de Ecuador, o las expropiaciones de Bolivia, Venezuela, y Argentina. Por cierto que para que estos países acudieran al FMI o al Banco Mundial, los gobiernos deberían de dejar de considerar que el FMI es un monstruo, sino más bien un dentista de mal genio y figura, pero confiable y previsible. Este cambio de actitud, frente a una posición más flexible de los Organismos de Crédito, tiene todo el sentido económico, pero requerirá de una candidez interna que algunos de los países consideraran difíciles de aceptar.

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