Obama, a 100 días de mandato, mantiene alto nivel de aprobación tambien en América Latina

Infolatam/Efe/AFP
Washington, 26 abril 2009

El presidente de EE.UU., Barack Obama, se acerca a los primeros 100 días de mandato con unos altos niveles de aprobación. En este tiempo Obama logró una nueva relación con América Latina.  En tres meses, Obama viajó a México y a la Cumbre de las Américas, prometió una nueva política migratoria y levantó restricciones a Cuba, decisión aprobada por el 61 por ciento de los ciudadanos, según la encuesta publicada por The Washington Post.

Las claves

  • El alto nivel de popularidad es especialmente significativo en los temas relacionados con la política internacional, con un 67 por ciento de apoyo.
  • Brasil es importante para Obama no sólo como potencia regional, sino por su papel en el ámbito multilateral global.
  • México y la política de lucha contra el narcotráfico, principal empeño en la politica de Obama.

El presidente de EE.UU., Barack Obama, se acerca a los primeros 100 días de mandato con unos altos niveles de aprobación, en parte debido a su gestión de la crisis económica, eje central de estos tres meses en la Casa Blanca. Obama llegó a la presidencia con unas expectativas muy altas, pero a punto de alcanzar los primeros 100 días, lo que ocurrirá el próximo miércoles, los sondeos afirman que sigue teniendo un gran respaldo de la población.

Según una encuesta publicada por The Washington Post, el 69 por ciento de los ciudadanos aprueba el trabajo que está haciendo Obama como presidente, por encima del 66 por ciento que registraba en marzo pasado. Este alto nivel de popularidad es especialmente significativo en los temas relacionados con la política internacional, con un 67 por ciento de apoyo.

En materia de inmigración, en la que apenas ha tomado decisiones, cuenta con un índice de conformidad del 48 por ciento, frente a una desaprobación del 35 por ciento. El 18 por ciento de los encuestados no opinó al respecto. El pasado mes de octubre, antes de las elecciones presidenciales, solo el 8 por ciento de la población pensaba que el país iba en la dirección correcta y el 90 por ciento en la equivocada.

Según la encuesta del Post, elaborada durante la última semana, el 50 por ciento de los estadounidenses cree ahora que el país está en la senda acertada, mientras que el 48 por ciento considera lo contrario. Otros sondeos publicados estos días por distintos medios apuntan igualmente a un alto nivel de aprobación de Obama, que ha pasado los primeros tres meses en el cargo con una actividad frenética, especialmente en la toma de medias contra la crisis.

"Aún en un período de tiempo tan corto, la relación entre Estados Unidos y América Latina ha cambiado, fundamentalmente para bien", dijo a la AFP Michael Shifter, analista político del Diálogo Interamericano. Según el experto de ese organismo independiente con sede en Washington, el anuncio del cierre de la prisión en la base naval de Guantánamo (Cuba) y el diálogo incipiente con Cuba o Venezuela, fueron señales claras de cambio.

"Al admitir que medio siglo de política de Estados Unidos hacia Cuba fracasó y que es necesario un nuevo comienzo, Obama también hizo mucho para demostrar que su gobierno habla en serio cuando habla de cambios". "Pero tal vez la novedad más notable sea con México, que ha pasado rápidamente al frente de la agenda política en Washington", dijo Shifter. "Hay mucha más atención a México que antes, y el reconocimiento de que la política antidrogas también ha fracasado fue también muy bien recibido en la región".

Brasil sería el otro polo importante para Obama, por su importancia no sólo como potencia regional, sino por su papel en el ámbito multilateral global. Una de las diferencias más importantes entre Obama y su predecesor republicano George W. Bush es precisamente que el presidente demócrata no divide al mundo -incluyendo a América Latina–entre amigos y enemigos. "Para Bush, por ejemplo, el presidente colombiano Alvaro Uribe era el 'bueno' y el venezolano Hugo Chávez 'el malo'. Obama se preocupa más por los intereses de Estados Unidos". Según Shifter, ese pragmatismo "explica su apretón de manos cordial con Chávez en la Cumbre de las Américas, que no debe confundirse con debilidad".

Christopher Sabatini, director del departamento político del Consejo de las Américas con sede en Nueva York, es más escéptico, tanto sobre el impacto de los "gestos simbólicos" de Obama como acerca de la voluntad real de América Latina de superar cuestiones ideológicas para impulsar una nueva relación.

"Está por verse cómo todo esto puede trasladarse a los actos", comentó Sabatini, decepcionado por el resultado de la Cumbre de Trinidad. Según él, la cuestión cubana y Chávez volvieron a monopolizar la agenda del continente. "Por su silencio, dejaron que Cuba y Venezuela dominaran la cumbre", dice Sabatini. "Los latinoamericanos -dice- antes se quejaban de que Bush los veía bajo el prisma de Cuba, y ahora ellos le están haciendo lo mismo a Obama". Según el analista, "América Latina ha evolucionado, tiene actores globales con intereses pragmáticos, incluyendo comercio, energía, migración, seguridad y narcotráfico, pero que terminan cediendo al mínimo común denominador: Cuba."

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