Pies de barro
La Nación
Buenos Aires, 16 de abril de 2009
Por Natalio Botana
“Suele ocurrir, en efecto, que las elecciones intermedias (recordemos los años 1987 y 2001) sean el preámbulo de crisis mayores. Además, el asunto se agrava debido al condimento hegemónico y al frenesí plebiscitario que el actual gobierno introduce en esta trama”. (La Nación. Argentina)
"En varias oportunidades, mediante la expresión "pies de barro", hemos aludido a un equívoco que recorre nuestra política en son de alarma. Con mayor o menor intensidad, los gobernantes buscan montar un gobierno de carácter hegemónico, centrado en el papel sobresaliente del Poder Ejecutivo Nacional, y dotado de los instrumentos necesarios para persistir en ese intento y someter bajo su férula a la oposición…
…esta operación obedece asimismo a las malformaciones del régimen político de los partidos. Inclinados a la participación directa, los grupos sociales no han encontrado aún el cauce capaz de orientar esos vigorosos reclamos en políticas públicas duraderas. En esto debería consistir el papel protagónico de un deseable sistema de partidos, todavía en formación luego de un cuarto de siglo de democracia.
Por otra parte, la hegemonía que practicamos sin jamás consumarla significa un abultado desperdicio de recursos debido al hecho de que está guiada más por la pasión de poder que por la razón pública aplicada a resolver problemas en conjunto y, por ende, a superar obstáculos. Pecaría de inocente quien negase el rol de las pasiones y las ambiciones en la política, pero incurriría en un error tanto o más dañino quien dejase de lado la exigencia de poner en marcha un orden capaz de albergar a todos, amigos y adversarios, merced a una visión positiva que, ante todo, atienda a la injusticia de las desigualdades.
Esta empresa no la puede llevar a cabo un solo partido por más intenciones hegemónicas que tenga; tendría que ser, al contrario, una tarea común…
…Suele ocurrir, en efecto, que las elecciones intermedias (recordemos los años 1987 y 2001) sean el preámbulo de crisis mayores. Además, el asunto se agrava debido al condimento hegemónico y al frenesí plebiscitario que el actual gobierno introduce en esta trama.
…Cualquier régimen respetable resulta de la prudente combinación de valores, instituciones y conductas. En ello radica la virtud de una fórmula mixta. En 1994 creímos que con la reforma constitucional resolvíamos el problema introduciendo en el presidencialismo elementos parlamentarios a través de la figura del jefe de Gabinete, y al fin de cuentas, en el curso de tres lustros, terminamos acentuando los rasgos del hiperpresidencialismo. No hay, al respecto, nada definitivo, pero sería conveniente que al menos practicásemos correctamente la Constitución que tenemos".
Extracto del artículo publicado por el diario La Nación


























