El dilema de Rosales

El Universal
Caracas, 31 marzo 2009
Por Roberto Giusti

“Se trata de una decisión personalísima que, sin embargo, debe tomar en cuenta no sólo las experiencias anotadas sino el compromiso con una parte del país que le dio cuatro millones de votos. Si se va, ciao Roales, desaparece del mapa político. Si se va, ciao Rosales, desaparece del mapa político. Si se queda, lo ponen tras las rejas. Sólo que quizás sea Rosales el preso más problemático que tenga el gobierno de Hugo Chávez y el juicio, si lo hay, puede desatar pasiones” (El Universal . Venezuela)

"No se si se trata de una casualidad, pero los considerados enemigos públicos número uno del gobierno (cada cual en su tiempo), fueron a parar a prisión y todos y cada uno de ellos, terminó fugándose. Primero fue Pedro Carmona, luego Carlos Ortega, el tercero Eduardo Lapi y finalmente Nixon Moreno, quien aunque no cayó preso estaba sometido a confinamiento.

Tomando en cuenta las diferencias que hay entre los cuatro lo cierto es que, prácticamente, todos se convirtieron en líderes fundamentales de la oposición y esa fue no sólo la causa de sus respectivos cautiverios sino de sus evasiones, conscientes, como estaban, de que su suerte estaba sellada y nunca saldrían libres por una decisión judicial.

…. Ahora le corresponde el turno a Manuel Rosales, a quien Chávez no le perdona que lo haya derrotado una y otra vez en el Zulia, y cuya candidatura presidencial del 2006 lo convirtió en un líder nacional de oposición y, por tanto, en disposición de aspirar a un nuevo intento en el 2012.

La fórmula se repite acto tras acto con sus respectivas variaciones. Carmona se les fue en las primeras de cambio. Ortega sufrió todas las fases del calvario (desprestigio, insultos, acusación judicial, condena y cárcel). Lapi vivía la peor de las situaciones en una suerte de limbo judicial y Moreno habría permanecido por los siglos de los siglos en la Nunciatura. Rosales debe estar deshojando la margarita, aunque ya dijo que le daría el frente a la situación. Se trata de una decisión personalísima que, sin embargo, debe tomar en cuenta no sólo las experiencias anotadas sino el compromiso con una parte del país que le dio cuatro millones de votos. Si se va, ciao Roales, desaparece del mapa político. Si se queda, lo ponen tras las rejas. Sólo que quizás sea Rosales el preso más problemático que tenga el gobierno de Hugo Chávez y el juicio, si lo hay, puede desatar pasiones".

Extracto del artículo publicado en El Universal (Venezuela)

 

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