La crispación al poder
La Nación
Buenos Aires, 1¬? de marzo de 2009
Por La Nación (Argentina)
“…(El) cambio de contexto no está inspirando en la Presidenta ni en su esposo un giro que les permitiría constituir en torno de su gobierno el acuerdo nacional que demandan las grandes crisis. Al contrario, el matrimonio Kirchner ofrece manifestaciones tan frecuentes de irascibilidad que hace temer una radicalización de ese espíritu belicoso con el que se ha movido hasta ahora”. (La Nación. Argentina)
"…Durante el tramo inicial de su ciclo de poder, los Kirchner consagraron el conflicto como método principal de la política…
La superficialidad de aquel diagnóstico está hoy al desnudo. Cuando las condiciones de la fragilidad original quedaron superadas y el kirchnerismo alcanzó la fase culminante de su parábola, el ejercicio de la violencia verbal y del enfrentamiento permanente aparecieron como los rasgos de un liderazgo autoritario. En la crisis con el campo del año pasado quedó a la vista que el recurso al conflicto no es hijo de una estrategia sino de una compulsión por el poder, carente de plan o ideología.
Las actitudes, discursos y decisiones del Gobierno en las últimas semanas no hacen sino resaltar esta característica. El escenario en el que el oficialismo debe moverse está mutando de manera vertiginosa. No sólo porque las inconsistencias de la economía local, potenciadas por la tormenta internacional, obligan a administrar restricciones cada vez más duras. También porque la base electoral y política en la que ese oficialismo se asienta se está reduciendo día tras día.
Este cambio de contexto no está inspirando en la Presidenta ni en su esposo un giro que les permitiría constituir en torno de su gobierno el acuerdo nacional que demandan las grandes crisis. Al contrario, el matrimonio Kirchner ofrece manifestaciones tan frecuentes de irascibilidad que hace temer una radicalización de ese espíritu belicoso con el que se ha movido hasta ahora.
En los últimos días, los dirigentes del PJ que se alejaron del calor oficial fueron calificados de "traidores" que "se sientan a la mesa del enemigo". El ex presidente afirmó también que "los que traicionan una vez traicionan siempre". No advirtió que esa forma de condenar a los disidentes acaso pudo ofender a los numerosos integrantes de su gabinete y a legisladores nacionales que se sumaron a él después de abandonar otras fidelidades.
Al referirse a la oposición, el Gobierno la descalifica como "los que incendiaron el país y huyeron en helicóptero"…
Esta propensión a materializar las dificultades y los infortunios, identificándolos con sectores o sujetos que, animados por intereses subalternos, orquestarían una conspiración permanente, entraña un riesgo especial durante las crisis. En vez de dejar de lado diferencias accidentales para convocar a un consenso a través del cual se puedan encontrar soluciones más inteligentes para los desafíos, desde la cima del poder se promueve una peligrosa interpretación de las dificultades, según la cual éstas deben ser imputadas a la inquina de tal o cual actor social.
Este procedimiento, cuyo principal objetivo es relevar al Gobierno de la responsabilidad que le cabe en la gestión de los asuntos públicos, puede desencadenar reacciones que las propias autoridades acaso sean incapaces de moderar…".
Extracto del editorial del diario La Nación

























