Todo lo que falta es lo importante

La Nación
Buenos Aires, 25 de febrero de 2009
Por Joaquín Morales Solá

“Lo único que ha cambiado es la estabilidad política de los Kirchner. Están cada vez más débiles según cualquier medición política. El adiós al kirchnerismo de Carlos Reutemann, de Felipe Solá, de Juan Carlos Romero y de Jorge Obeid (todos ex gobernadores peronistas) tiene una enorme importancia política”. (La Nación. Argentina)

"…Los datos de la economía son mucho peores que los que reconoce el Indec, que ya admite el retroceso, como para empujar al país a otro largo conflicto entre el Gobierno y el campo. El propio kirchnerismo sufre bajas considerables en la política, que ya lo dejó sin mayoría absoluta en Diputados. Está a solo un senador de perder también esa mayoría en la Cámara alta. Todo eso sucede, además, a ocho meses de las elecciones que pondrán en juego la mitad de los diputados y un tercio del Senado.

En medio del tembladeral económico internacional y sus consecuencias los dirigentes rurales tampoco tenían margen para colocarse en rupturistas. La resolución 125 fue, a su vez, un símbolo solitario y concluyente de la arbitrariedad oficial. Ese símbolo no existe ahora y el resto de la sociedad no es, todavía, consciente de las penurias del sector agropecuario…

…Lo que resta es lo más arduo, largo y difícil. Refiere a la elaboración de una política agropecuaria, que no se discutió aún, y a las retenciones a la soja. Los ruralistas no pueden ignorar este grave aspecto del problema. ¿Puede el Gobierno replantear su dura intransigencia sobre las retenciones? Depende desde qué ángulo lo enfrente.

La historia indica que a Kirchner sólo le importa la recaudación de hoy y de mañana. Con ese criterio resultaría imposible una modificación en la política de las retenciones a la soja. La eliminación, suspensión o una baja considerable de las retenciones a ese producto colocaría al Gobierno en las puertas del déficit fiscal. La administración kirchnerista ha despilfarrado demasiados recursos fiscales en los últimos años y no le queda otra alternativa, en medio de la penuria, que vivir al día.

Sea como fuere, la negociación iniciada ayer volverá a complicarse cuando sólo se roce el conflicto por las retenciones a la soja. "No se bajarán", adelantó ayer el ministro del Interior, Florencio Randazzo, luego de terminada la primera ronda del diálogo con el campo. "Entonces no estamos conformes", le replicó en el acto Biolcati. La batalla del año pasado fue por las retenciones a la soja y al girasol. La razón del combate no ha cambiado.

Lo único que ha cambiado es la estabilidad política de los Kirchner. Están cada vez más débiles según cualquier medición política. El adiós al kirchnerismo de Carlos Reutemann, de Felipe Solá, de Juan Carlos Romero y de Jorge Obeid (todos ex gobernadores peronistas) tiene una enorme importancia política. Pero ninguno tiene el significado personal y afectivo de la decisión que tomó Obeid.

Reutemann y Romero estuvieron siempre política y personalmente lejos del matrimonio gobernante. Felipe Solá venía disconforme por el destrato que le asestó Néstor Kirchner desde que se fue de la gobernación de Buenos Aires. Obeid, que siempre militó con Reutemann en Santa Fe, tenía, en cambio, una cercana relación personal con los dos Kirchner y hasta había confiado, por un momento al menos, en eventuales aciertos del gobierno nacional. En la Cámara de Diputados, Obeid no votó en contra de la resolución 125 porque sencillamente no pudo desoír una desesperada llamada telefónica de la propia Presidenta.

Obeid se ha ido ahora y eso expresa, sobre todo, lo difícil que les resulta a los políticos pregonar el kirchnerismo en las provincias productoras de bienes agropecuarios. ¿Cómo eludir el diálogo, entonces, cuando los márgenes son tan mediocres?"

Extracto del artículo publicado por el diario La Nación

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