La guerra contra las drogas ha fracasado

Wall Street Journal
Nueva Yorl, 23 febrero 2009
Por Wall Street Journal

Por Fernando Herique Cardoso, Cesar Gaviria e Ernesto Zedillo.- “… La revisión de política antidrogas inspirada por EE UU es urgente en la luz de los niveles crecientes de violencia y corrupción asociada con drogas. El poder alarmante de los cárteles de la droga conduce a un criminalization de política y una politización del crimen. Y la corrupción del sistema judicial y político mina los fundamentos de la democracia en varios países latinoamericanos….También proponemos la evaluación cuidadosa, desde un punto de vista de salud pública, de la posibilidad de despenalizar la posesión del cánnabis para el empleo personal. El cánnabis es con mucho la droga más extensamente usada en América Latina y reconocemos que su consumo tiene un impacto adverso sobre la salud. Pero pruebas disponibles empíricas muestran que los peligros causados por el cánnabis son similares al daño causado por el alcohol o el tabaco”. (Wall Street Journal. Estados Unidos)

"La guerra contra las drogas ha fallado. Y ya es hora de sustituir una estrategia ineficaz por la política antidroga más humana y eficiente. Este es el mensaje central del informe por la Comisión latinoamericana sobre Drogas y Democracia que presentamos al público recientemente en Río de Janeiro.

La política basada en la extirpación, la prohibición y criminalization de consumo simplemente no ha funcionado. La violencia y el crimen organizado asociado con el comercio de drogas crean problemas críticos en nuestros países. América Latina continua siendo el exportador líder mundial más grande de cocaína y el cánnabis, y pronto se convertira en proveedor principal del opio y la heroína. Hoy, estamos más lejos que nunca del objetivo de erradicar las drogas.

Durante los ultimos 30 años Colombia puso en práctica todas las medidas concebibles para luchar el tráfico de drogas en un esfuerzo masivo donde las ventajas no eran proporcionales a los recursos invertidos. A pesar de los logros del país en la bajada de los niveles de violencia y crimen, las áreas de cultivo ilegal otra vez se amplían. En México – otro epicentro de tráfico de drogas – la violencia relacionada con las drogas ha reclamado más de 5,000 vidas en el año pasado solo.

La revisión de políticaantidrogas inspirada por EE UU es urgente en la luz de los niveles crecientes de violencia y corrupción asociada con drogas. El poder alarmante de los cárteles de la droga conduce a un criminalization de política y una politización del crimen. Y la corrupción del sistema judicial y político mina los fundamentos de la democracia en varios países latinoamericanos.campo de coca

El primer paso para buscar soluciones alternativas es reconocer las consecuencias desastrosas de política actual. Después, debemos romper los tabús que inhiben el debate público sobre las drogas en nuestras sociedades. La política antidfroga  esta firmemente arraigada en prejuicios y teme que a veces lleve poca relación a la realidad. La asociación de las drogas con el crimen segrega a los adicto en círculos cerrados donde se hacen aún más expuestos al crimen organizado.

Para reducir drásticamente el daño causado por las drogas, la solución a largo plazo es reducir su demanda  en la mayoría de países consumidores. Para moverse en esta dirección es esencial distinguir entre sustancias ilícitas según el daño que infligen a la salud de la gente, y el que causa de medicinasen le tejido social.

En este espíritu, proponemos un cambio en la política sobre las drogas basado en tres principios dirigentes: Reducir el daño causado por las drogas, disminuir el consumo a traves de la educacion y combatir agresivamente al crimen organizado. Para convertir este nuevo paradigma en acción debemos comenzar por cambiar el estado del adicto comprador en el mercado iilegal en pacientes atendidos por el sistema de salud pública.

También proponemos la evaluación cuidadosa, desde un punto de vista de salud pública, de la posibilidad de despenalizar la posesión del cánnabis para el empleo personal. El cánnabis es con mucho la droga más extensamente usada en América Latina y reconocemos que su consumo tiene un impacto adverso sobre la salud. Pero pruebas disponibles empíricas muestran que los peligros causados por el cánnabis son similares al daño causado por el alcohol o el tabaco.

Si queremos contener con eficacia el uso de las drogas deberíamos contemplar la campaña contra el consumo de tabaco. El éxito de esta campaña ilustra la eficacia de campañas de prevención basadas en la lengua clara y argumentos compatibles con la experiencia individual. De la misma manera, las declaraciones de antiguos adicto sobre los peligros de las drogas serán mucho más convincentes para los usuarios corrientes que las amenazas de represión o exhortaciones virtuosas contra su consumo.

Tales campañas educativas deben ser orientadas a la juventud, con mucho el contingente más grande de usuarios y de los que mueren por la droga. Las campañas también deberían acentuar la responsabilidad de cada persona hacia la violencia creciente y la corrupción asociada con el comercio de drogas. Si tratamos el consumo como un problema de salud publica permitiremos a la policía concentrar sus esfuerzos en la cuestión crítica: la lucha contra crimen organizado.

Un número creciente de líderes políticos, cívicos y culturales, atentos al fracaso de nuestra política antidroga actual,  ha pedido un cambio publicamente. La creación de una política alternativa es la tarea de muchos: educadores, profesionales de salud, dirigentes espirituales y fabricantes de política. Cada país ha de buscar una nueva política compatible con su historia y cultura. Pero ser eficaz, el nuevo criterio debe enfocarse a la salud y la educación y no a la represión.

Las drogas son una amenaza que pasa a través de fronteras, razon por la que América Latina debe establecer el diálogo con los Estados Unidos y la Unión europea para desarrollar alternativas realizables en la guerra contra la droga. Tanto EE UU como la Unión Europea deben sentirse responsables de los problemas afrontados por nuestros países, ya que sus mercados interiores son los consumidores principales de las drogas producidas en América Latina.

La llegada del Presidente Barack Obama presenta una oportunidad única para América Latina y EE UU para establecer un diálogo sustancial sobre las cuestiones de interés común, como la reducción de consumo interno y el control de ventas, sobre todo a través de la frontera de EE-UU-México. América Latina también debería buscar el diálogo con la Unión Europea, pidiendo países europeos renovar su compromiso para la reducción de consumo interno y aprendiendo de sus experiencias para reducir los peligros para la salud causados por ellas. 

Ha llegado el tiempo para actuar y afrontar un problema global que nos afecta a todos nosotros."

Por su interés excepcional reproducimos integramente este artículo publicado en Wall Street Journal (Estados Unidos) Mr. Cardoso is the former president of Brazil. Mr. Gaviria is a former president of Colombia. Mr. Zedillo is a former president of Mexico.

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