Minería y tecnología
La Razon
La Paz, 17 febrero 2009
Por La Razón (Bolivia)
“… Hace mucho tiempo que se conoce la ocurrencia de un interesante prospecto en la Cordillera Oriental que podría tener hasta un millón de kilogramos del metal (litio)… . Lo primero que hemos hecho, con gran alarde, ha sido incluir el metal en la lista para el pago de la regalía minera (RM); cuando no se tiene ni la capacidad instalada ni la tecnología para el adecuado análisis, peor para el control de su producción.” (La Razón. Bolivia)
"La tecnología actual no sería posible sin metales tecnológicos: No se puede concebir un moderno motor jet sin renio o las células fotovoltaicas sin cadmio; los autos híbridos, los ordenadores, los teléfonos móviles, sin baterías de litio recargables, o los sistemas de enfriamiento de motores sin molibdeno, los potentes magnetos de los carros eléctricos sin neodimio y boro en sus aleaciones, las turbinas eólicas sin neodimio, o la industria nuclear sin uranio y torio. Así se desarrolla la tecnología, así de importantes son los metales tecnológicos, la producción de metales base que los contienen como by-product en la mayoría de los casos, el desarrollo de los salares que contienen metales tecnológicos.
Ahora bien, al margen del litio que está en la agenda de nuestras preocupaciones, ¿sabemos la cantidad y calidad de los metales tecnológicos que contienen nuestros concentrados de plomo, plata, zinc, estaño, antimonio, cobre que hemos estado exportando por décadas?, ¿tenemos la mínima idea del valor de estos metales en nuestros concentrados?, ¿estamos preparándonos para su utilización adecuada en el futuro dentro de un plan integral de desarrollo tecnológico nacional? Creo que no.
Hace mucho tiempo que se conoce, por ejemplo, la ocurrencia de un interesante prospecto en la Cordillera Oriental que podría tener hasta un millón de kilogramos del metal, que también se lo detectó en algunas viejas minas de metales base de la Corporación Minera de Bolivia. Lo primero que hemos hecho, con gran alarde, ha sido incluir el metal en la lista para el pago de la regalía minera (RM); cuando no se tiene ni la capacidad instalada ni la tecnología para el adecuado análisis, peor para el control de su producción. Así actuamos: con entusiasmo puro y simple, sin lógica ni planes de largo aliento. No olvidemos que el proyecto del litio de los años 90 fracasó por una bizantina discusión sobre impuestos y participaciones derivada de una mala negociación del Estado con la firma proponente y de un pliego de especificaciones realmente catastrófico redactado por gente que desconocía olímpicamente el tema.
En estos casos, como en todo, deberíamos primero desarrollar una estrategia, que vaya desde la investigación académica hasta la formación de cuadros profesionales que puedan manejar el problema con solvencia. La explotación, la metalurgia y la comercialización de metales tecnológicos tienen características especiales y el mercado para estos productos está, lamentablemente, dominado por un puñado de empresas transnacionales y tarde o temprano, o se compra tecnología de éstas o se tiene la necesidad de asociarse a ellas si se quiere tener éxito en un proyecto de metales tecnológicos.
Tenemos un interesante potencial de estos metales, de manera particular en nuestra producción de concentrados de metales base. Actualmente existe la percepción de que los metales tecnológicos evitarán el colapso del mercado de metales base por la necesidad que la tecnología de punta tiene de ellos y por sus precios (¿sabíamos por ejemplo que un kilogramo de germanio se cotiza sobre los 1.000 dólares?). Aprovechemos la coyuntura y planifiquemos adecuadamente el futuro de este rubro en el país."

























