El mal del proteccionismo
Infolatam
Sao Paulo, 11 febrero 2009
Por Carlos Alberto Sandenberg
“…Cuando todos los países se guían por la protección, y unos toman represalias contra otros (por ejemplo, Brasil restringe la importación de carne argentina para tomar represalias contra los argentinos, que habían impedido la importación de neveras brasileñas) el resultado general es una reducción en el volumen del comercio mundial…. El mundo ya pasó por períodos de proteccionismo. En todos hubo pérdida de crecimiento. Pero evitar eso depende de acción coordinada de países. Si no, cada uno sigue su lógica particular y el resultado es un desastre general.” (Globo.com. Brasil)
"El proteccionismo es un caso clásico en que la política, al menos la de corto plazo, choca con la economía.
En la venta al por menor, en el caso a caso, proteger una industria o todo un sector parece tener sentido. Si una fábrica brasileña va a cerrar porque no consigue competir con juguetes venidos de China, entonces tendremos empleos perdidos aquí y preservados allá en China. Rápido, se aplica un impuesto prohibitivo sobre el producto chino y se salvan los empleos brasileños.
Asimismo, como hicieron los diputados americanos, si el gobierno va a gastar dinero del contribuyente americano para hacer carreteras y puentes, ¿por qué debería comprar acero extranjero y así estimular el empleo allá fuera? Comprando sólo acero americano garantiza los empleos nacionales.
El efecto inmediato de la protección es visible.
Los otros efectos, no.
Para el consumidor local, el efecto es pésimo. Va a pagar más caro y se vuelve consumidor cautivo del fabricante nacional, pues la protección elimina la competencia mayor, que es la internacional. Y sin competición, la busca por la calidad cae. Por lo tanto, la protección transfiere renta del consumidor para el productor y reduce la competitividad de aquel sector.
Pero el problema mayor – y que tarda en aparecer – está en el comercio internacional. Cuando todos los países se guían por la protección, y unos toman represalias contra otros (por ejemplo, Brasil restringe la importación de carne argentina para tomar represalias contra los argentinos, que habían impedido la importación de neveras brasileñas) el resultado general es una reducción en el volumen del comercio mundial.
Menos comercio da en menos desarrollo y en menos empleos. Así, los americanos salvan los empleos del personal del acero, pero pierden los empleos de los que trabajan en fábricas y servicios que suministran para el exterior. ¿Los americanos no van a comprar nuestro acero? Ok, no compramos las películas de ellos.
El mundo ya pasó por períodos de proteccionismo. En todos hubo pérdida de crecimiento. Pero evitar eso depende de acción coordinada de países. Si no, cada uno sigue su lógica particular y el resultado es un desastre general."


























