Colombia en campaña presidencial para 2010
Infolatam
Oxford. 11 febrero 2009
Por Eduardo Posada Carbo
(Especial para Infolatam).- “… Una posible convergencia de los partidos y movimientos de oposición, en búsqueda de candidato único, podría provocar entre las diversas fuerzas uribistas la adopción también de una estrategia similar.
Un “candidato de unidad”, que garantice la continuidad de su programa de gobierno, sería así mismo la aspiración del Presidente Uribe en caso de no buscar una nueva reelección. Pero el escenario que se vislumbra es otro, aunque aún muy confuso. Por lo pronto, sobre la incógnita de su posible candidatura, Uribe mantiene su dominio político frente a las divisiones de sus aliados y contrarios.”
En medio de las continuas especulaciones sobre las intenciones del Presidente Alvaro Uribe de buscar una nueva reelección, la campaña por la presidencia de Colombia -cuyos comicios tendrán lugar en mayo de 2010-, ya está en marcha. Tal anticipación no es novedosa en las tradiciones políticas del país. En esta ocasión, la principal novedad se encuentra en las incertidumbres atadas a la sucesión de un presidente que ha permanecido ocho años consecutivos en el poder -un hecho extraordinario en la historia colombiana-.
Candidatos no faltan, dentro y fuera del uribismo. (Véase El análisis de Infolatam, 30/11/08). Su Ministro de Agricultura, Andrés Felipe Arias, abandona el gabinete para aspirar a la candidatura por el conservatismo, uno de los partidos de la alianza gubernamental. Juan Manuel Santos, Ministro de Defensa, haría lo mismo para asegurar la nominación por otra de las fuerzas uribistas, el PSUN, mejor conocido como partido de la U. Sectores afines a Uribe esperan que unos y otros puedan encontrar fórmulas de acuerdo con los demás partidos y aspirantes uribistas para llevar un candidato de unión en caso de que el proyecto reelectoral naufrague.
Fuera del uribismo, el ex-alcalde de Medellín, Sergio Fajardo, ha estado recorriendo el país para promocionar su candidatura que la semana pasada recibió el respaldo de Alianza Social Indígena, un partido menor cuyo apoyo es, no obstane, reflejo del espacio que aspira ganar Fajardo entre el electorado independiente y alejado de los partidos tradicionales. Entre los principales partidos, el Polo Democrático Alternativo (PDA), será el primero en definir la estrategia para la campaña presidencial, en la convención que se celebrará durante los próximos días 26-28 de febrero.
Los resultados de la convención del PDA definirán quizá no sólo su propia estrategia de campaña, sino las de la oposición en general y hasta la misma suerte del partido. El PDA, que se proyecta como el bloque de la izquiera democrática colombiana, está formado por una variedad de movimientos y partidos, incluídos antiguos guerrilleros del M19, el Partido Comunista (PC), el Moir -un movimiento de origen maoista-, y exmilitantes de la Anapo, el partido que en la década de 1960 se organizó alrededor del ex-dictador General Gustavo Rojas Pinilla. Las perspectivas de que se mantenga la unidad del PDA, ante las elecciones del 2010, no son claras.
Tres grupos o tendencias se disputarán el poder en la convención del PDA frente un gran interrogante: si el partido va con candidato propio en las elecciones presidenciales, o si abre las puertas para una alianza con otros sectores opositores al uribismo. La alternativa de ir con candidato propio la lideran los sectores que se perciben como el ala radical del PDA -el Moir y el PC, entre ellos-, aglutinados alrededor del presidente del partido, Carlos Gaviria. El grupo que apoya la conformación de una alianza de la oposición, sobre todo entre el PDA y el Partido Liberal (PL), lo lideran el senador Gustavo Petro, el exalcalde de Bogotá Lucho Garzón y la ex-canciller María Emma Mejía, a quienes se identifica con el ala moderada del partido. El peso de la balanza lo inclinaría un tercer grupo, liderado por los senadores Jaime Dussán e Iván Moreno -éste último hermano del alcalde de Bogotá, Samuel Moreno, también del PDA (nietos ambos del General Rojas Pinilla)-.
Para el senador Jorge Robledo, miembro de la dirección del PDA, la alternativa de ir con candidato propio sería también la forma de defender un programa de gobierno radicalmente distinto del existente y de lo que propondría el liberalismo, el otro partido de la oposición. Según Robledo, el partido liberal tiene como objetivo "derrotar a Uribe o a un incondicional suyo, pero no su proyecto neoliberal". Abandonar la plataforma programática del PDA, en favor de una alianza con el liberalismo, significaría -en palabras de Robledo-, "degradar la política", convertir al Polo en un "partido de bolsillo", y más específicamente, decirle sí al tratado de libre comercio con los Estados Unidos, "al FMI, al subdesarrollo industrial y agropecuario… a la democracia como una farsa".
A este especie de purismo ideológico, el Senador Gustavo Petro ha contrapuesto un discurso pragmático, tras plantear "una convergencia democrática alrededor de un acuerdo sobre lo fundamental" que le permita a la oposición derrotar a Uribe. Tal acuerdo común se haría sobre las políticas sociales, el crimen y el sector rural, y buscaría cobijar a "liberales, movimientos indígenas, movimientos obreros, [sectores independientes] con Sergio Fajardo, Antanas Mockus, y [...] los decepcionados del uribismo". Petro ha criticado a sus contradictores de la "extrema izquierda" en el PDA por hacer "de la oposición eterna una cultura" sin comprender la necesidad de "ser gobierno", ni la "urgencia de derrotar a Uribe".
La decisión entre ambas propuestas la tomarán a fines de febrero los 1.500 delegados en la convenció del PDA -elegidos en internas del partido el año pasado-. El grupo liderado por los senadores Dussán y Moreno representa una proporción significativa de los delegados y, por ello, como ya se sugirió, tendría el poder de inclinar la balanza en una u otra dirección. A comienzos de enero, El Tiempo informó que se abría paso una alianza de dicho grupo con el del Senador Petro. A fines del mes, sin embargo, se anunció que Dussán y Moreno habrían llegado a un acuerdo con el ala radical del PDA, formándose así un bloque mayoritario en la convención -un 80 por ciento de los delegados- que aprobaría la propuesta de ir a las elecciones con candidato propio. Si esta ruta prevalece, el candidato del PDA sería seleccionado en una consulta abierta entre los miembros del partido.
Las noticias sobre la formación anticipada de ese bloque mayoritario en la convención del PDA motivó nuevas especulaciones en la prensa sobre la eventual ruptura del partido. "Con este acuerdo", expresó el Senador Petro, sus promotores "destruyen la posibilidad de una convergencia democrática de las fuerzas de la oposición. Entramos en una etapa de reflexión. Yo doy paso al lado. Les dejamos el control total del partido a ese tipo de coalición". Según la revista Semana, tal acuerdo podría significar no sólo el quiebre del PDA sino su "suicidio electoral" ya que estaría marginando a "tres figuras taquilleras y atractivas" (Petro, Garzón y Mejía) "para la franja del centro, decisoria en cualquier elección presidencial".
¿Hasta qué punto la estrategia adoptada por el PDA en su convención de febrero condicionará la estrategia de las fuerzas uribistas? Una posible convergencia de los partidos y movimientos de oposición, en búsqueda de candidato único, podría provocar entre las diversas fuerzas uribistas la adopción también de una estrategia similar. Un "candidato de unidad", que garantice la continuidad de su programa de gobierno, sería así mismo la aspiración del Presidente Uribe en caso de no buscar una nueva reelección. Pero el escenario que se vislumbra es otro, aunque aún muy confuso. Por lo pronto, sobre la incógnita de su posible candidatura, Uribe mantiene su dominio político frente a las divisiones de sus aliados y contrarios.


























