El arte de recoger velas

La Nación
Buenos Aires, 11 febrero 2009
Por La Nación (Argentina)

“…Estamos todos interesados en que los vínculos entre España y la Argentina sean los mejores posibles, como corresponden a Estados que comparten historia, tradiciones y cultura… Lejos, por el contrario, podríamos haber estado de celebrar que se prolongara la influencia sobre la Argentina de un socialismo español inmaduro, como ocurrió a partir de 2003, en los primeros años de los Kirchner”. (Editorial de La Nación. Argentina)

El presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, ha sido señalado como un maestro en el arte de recoger velas. Si se lo juzga por las palabras que ha pronunciado durante la visita de Estado a su país de la presidenta argentina, habría de decirse que el sayo le ha caído a la perfección.

… Habrá que apreciar, pues, la extraordinaria dosis de diplomacia, casi angelical, aplicada por Rodríguez Zapatero cuando afirmó que la experiencia de esas empresas en la Argentina ha sido "en un 99 por ciento positiva". La presidenta Kirchner se encargó de poner en el contexto de lo explícito que el supuesto uno por ciento restante concernía a la situación de Aerolíneas Argentinas, pendiente, todavía, de un acuerdo con el grupo Marsans.

Estamos todos interesados en que los vínculos entre España y la Argentina sean los mejores posibles, como corresponden a Estados que comparten historia, tradiciones y cultura, en particular esa lengua maravillosa que hablan más de 400 millones de seres en el planeta y sobre cuya gravitación en el siglo XXI se han abierto inmensas expectativas. Lejos, por el contrario, podríamos haber estado de celebrar que se prolongara la influencia sobre la Argentina de un socialismo español inmaduro, como ocurrió a partir de 2003, en los primeros años de los Kirchner.

Ese socialismo tan distante de la prudencia y sabiduría de los tiempos de Felipe González ha sabido, sin embargo, por boca de Rodríguez Zapatero, poner sordina a la incomodidad que se ha ido acumulando en España a raíz de las vicisitudes de sus empresas en la Argentina. Lo ha hecho con la mirada hacia delante y la voluntad de retomar un camino consolidado por las buenas intenciones comunes y, sobre todo, por el cumplimiento de la palabra entre los compromisos acordados por sus gobernantes.

Ahí quedan, como testimonio de lo que cabe por hacer, las negociaciones inconclusas por el caso Aerolíneas y la continuidad y afianzamiento de todo lo que España ha invertido en los últimos veinte años en la Argentina. Como se sabe, y los españoles lo han puesto bien de manifiesto en esta visita, ningún país ha arriesgado en este período en el país más de lo que lo ha hecho España.

… Ambos presidentes coincidieron en las declaraciones en reclamar reformas en el sistema financiero internacional. Es una cuestión que está fuera de discusión, sobre todo por la necesidad de modernizar las instituciones nacidas al cabo de la Segunda Guerra Mundial. La señora de Kirchner ha puesto el acento en que se omitan de la política internacional los dobles estándares en el tratamiento de los países por las responsabilidades que asumen sus gobernantes. A su regreso debería examinar con igual interés si su gobierno aplica en la política y los negocios internos lo que descalifica en la arena mundial. Si encuentra que no es así, debería imprimir las correcciones pertinentes, aunque duela a titulares de inmensas fortunas que se han amasado al calor del poder.

Ninguna de las declaraciones que se hicieron en Madrid parece haber sido más profunda que la reflexión del rey Juan Carlos de que la presencia de España y de sus empresas en la Argentina es "un compromiso estratégico con el futuro." Hagamos lo posible para que así sea a favor del interés común. Se logrará, tanto o más, si se atienden, con un sentido de verdad amplio, las sugestivas palabras de Juan Carlos en respaldo del "diálogo y concertación" para resolver entre los actores sociales y económicos la crisis mundial.

Siempre ha de ser una pena que la visita de Estado de la más alta jerarquía institucional argentina a otro país haya sido registrada ayer como la noticia más leída por los lectores de uno de los principales diarios de Madrid, pero por el hecho del "plantón en el palacio." Esta vez la Presidenta hizo esperar al rey y sus invitados 40 minutos por el retraso con el que concurrió a la comida ofrecida en su honor.

"Menos mal -dijo la cronista de ABC – que la ensalada de bogavante que se sirvió primero podía esperar, aunque no se puede decir lo mismo de la pularda que le siguió." Según el Diccionario del Español Actual , de Manuel Seco, la pularda es una gallina joven cebada.

Como no podía haber sido de otro modo, las personalidades que también habían esperado recogieron las velas cuando la presidenta agasajada al fin llegó".

Extractos del editorial publicado en La Nación. (Argentina)

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