Industria cae, pero Lula sube
Infolatam
Brasilia, 9 de febrero de 2009
Por Clovis y Claudia Rossi
(Especial para Infolatam).- ”… El escenario catastrófico todavía no llegó a la calle. La gente cree en la mejora del empleo en los próximos seis meses, según la misma encuesta que apuntó la alta popularidad de Lula. Pero el brasileño siente ya los efectos de la crisis. El 42% tienen miedo a perder el empleo y el 56% conocen o escucharon hablar de alguien que fue dimitido. La mitad de los encuestados dice que está dispuesta a sacrificar el sueldo, para mantener su puesto”.
Ni el hecho de que la industria brasileña haya retrocedido casi cinco años en un único mes (diciembre), ni la ola de despidos en los últimos dos meses afectaron la popularidad del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva. En la encuesta divulgada esta semana, el 72,5 por ciento dicen considerar al gobierno Lula óptimo o bueno. ¿La explicación? Lula no tiene culpa por la crisis. Sus acciones no la provocan y él está haciendo lo mismo que los demás países del mundo para combatirla.
Posiblemente, lo que pasa es que todavía reina en el país el "feel good factor" (factor sentirse bien) que la estabilidad y el crecimiento económico, más los programas sociales, crearon en los últimos años y generaron una aprobación gigantesca del presidente Lula. O quizá sea porque el nivel de desempleo no acompañó, hasta ahora, a la caída en el nivel de actividad. Las fábricas, por ejemplo, produjeron un volumen de mercancías 12,4% menor que en noviembre. En el mismo período, el número de personas empleadas retrocedió mucho menos, 0,5%.
La industria de automóviles desaceleró la producción y ahora hay cola, con espera de hasta un mes, para comprar coches nuevos. Claro que se puede decir que la reducción de impuesto ayuda en las ventas pero, si el miedo al paro fuera proporcional a la desaceleración de la actividad en la industria, la gente no se animaría a comprar un coche nuevo por interesante que fuese el precio. De todos modos, la situación está peor de lo que se esperaba. Para tener una visión más realista de cómo anda el mercado de trabajo en esta época hay que ver los datos del Ministerio del Trabajo que mantiene un registro mensual de dimisiones y admisiones ocurridas en las empresas.
Según el Caged (Registro General de Empleados y Desempleados), que es quien mantiene estos registros, el corte en el número de puestos de trabajo pasó de los 650.000 en el mes de diciembre. Fue el mayor descenso mensual desde mayo de 1999 y más que el doble de lo que ocurre normalmente en ese mes. Los que más despidieron fueron las industrias de alimentos y bebidas, textil, calzados, metalurgia y materiales de transporte.
¿El motivo? Según el ministro del Trabajo, Carlos Lupi, la caída en los empleos en la industria de transformación se debe a los stocks elevados que las fábricas mantenían. La dificultad que los agricultores enfrentan para la obtención de crédito debido a la turbulencia mundial afectó al sector agrícola y los malos índices en la construcción civil son debido a las vacaciones de verano, dice Lupi. Las malas noticias se confirman en todos los institutos. Según el Dieese (Departamento Intersindical de Estadística y Estudios Socioeconómicos), el paro en Brasil debe intensificarse en el primer trimestre de 2009 en todas las ciudades y alcanzar a otros sectores como el comercio y los servicios.
Ya Ipea (Instituto de Pesquisa Económica Aplicada) divulgó un estudio que muestra que, en el peor escenario, 1.126 millones de trabajadores pueden quedar fuera del mercado de trabajo en 2009. Para contener el desempleo, el PIB precisa crecer 4% este año, dice Ipea. La previsión oficial es que crezca precisamenete esos 4%, pero ni el Fondo Monetário ni los grandes bancos privados creen en esa previsión y rebajan el crecimiento a, respectivamente, 1,8% e 0,8%.
El economista jefe del banco Credit Suisse, Nilson Teixeira, dijo que los datos han sorprendido hasta a los más pesimistas. "Esperábamos una desaceleración de la economía brasilera, pero la contracción está mucho mayor de la que calculábamos. Todo cae, empleo, sueldos, producción. En nuestra lectura, el paro está subiendo más rápidamente de lo que creíamos, la contracción ocurriendo más rápidamente. Las empresas están sin visibilidad de lo que va a ocurrir en la economía."
Ese escenario catastrófico todavía no llegó a la calle. La gente cree en la mejora del empleo en los próximos seis meses, según la misma encuesta que apuntó la alta popularidad de Lula. Pero el brasileño siente ya los efectos de la crisis. El 42% tienen miedo a perder el empleo y el 56% conocen o escucharon hablar de alguien que fue dimitido. La mitad de los encuestados dice que está dispuesta a sacrificar el sueldo, para mantener su puesto.
En la vida real, los trabajadores ya están aceptando acuerdos de reducción de sueldos y de jornada de trabajo a cambio de la garantía de alguna estabilidad en el empleo (por lo menos por un tiempo). Solo en São Paulo, cerca de 5600 trabajadores ya aceptaron el acuerdo. Se supone que la medida evite más despidos. Como no se espera que la producción industrial se haya mantenido tan baja en enero ni que se mantenga en esos estándares a lo largo del año, quizá el efecto feel good se mantenga por más un tiempo. Así como la popularidad de Lula.

























