Venezuela y la década chavista
Infolatam
Caracas, 2 de febrero de 2009
(Especial para Infolatam por Rogelio Nuñez).- Hugo Chávez ha marcado la historia reciente de su país como no lo ha hecho ningún político venezolano desde los tiempos de Juan Vicente Gómez o Rómulo Betancourt.
En sus diez años de gobierno, en los que la polarización social ha ido en aumento, se destacan cuatro etapas: la construcción de su régimen, la derrota de sus rivales, su ambiciosa incursión en política exterior, en un momento en que parecía no tener freno y su primera derrota. La inflación del 30% anual y la caída del petróleo han empezado a afectar al gobierno de Chávez en este nuevo año, en el que intenta conseguir optar a la reelección indefinida.
Las claves
- Hugo Chávez fue elegido en 1998, reelegido en 2000 y en 2006.
- Chávez superó el golpe de 2002, el paro petrolero de 2003 y el referendum revocatorio de 2004.
- El 2 de diciembre de 2007 cosechó su primera y única derrota en el referendum para reformar la constitución.
10 años de Chávez en estado puro
La construcción del régimen chavista (1999-2001)
Hugo Chávez fue elegido presidente de Venezuela el 6 de diciembre de 1998. Su objetivo primero fue destruir el sistema político que desde 1959 regía en Venezuela. Tras jurar sobre "esta moribunda constitución", Chávez dedicó sus primeros esfuerzos a construir su régimen entre 1999 y 2001, mientras dinamitaba el antiguo.
Para edificar su propio régimen convocó un referendum en 1999 que le permitió a su vez reunir una Asamblea Nacional Constituyente, donde el chavismo logró una mayoría aplastante. La Asamblea aprobó la nueva carta magna a medida de Chávez. Con la nueva constitución aprobada, Chávez se centró en 2000 en lograr la reelección esta vez amparado en el nuevo texto.
La derrota de sus rivales (2002-2004)
En 2001, Hugo Chávez, una vez asentado en el poder, inició la ofensiva contra sus rivales. Promovió las Leyes Habilitantes que le daban poderes especiales para aprobar un conjunto de leyes, incluyendo una reforma agraria así como una nueva Ley de Hidrocarburos.
La reacción opositora no se hizo esperar. El año 2002 estuvo marcado por el golpe de estado promovido por la Federación de Cámaras y Asociaciones de Comercio y Producción de Venezuela (Fedecamaras). El golpe fue un parteaguas de su gobierno. La sublevación cívico militar le derribó durante dos días pero el contragolpe dirigido por el ejército le devolvió al poder.
Aseguró que no habría represalias pero su objetivo fue a partir de entonces acabar con sus rivales. El 2 de diciembre de 2002 estalló un paro general convocado por los sindicatos y liderado por la principal industria del país, la petrolera PDVSA, que duró 62 días.
La pugna entre Chávez y PDVSA duró entre finales de 2002 y principios de 2003 y acabó con la victoria del chavismo que terminó con la autonomía de PDVSA. Hugo Chávez purgó a la vieja meritocracia por un nuevo cuerpo directivo adicto a él. Después de esta victoria hizo lo propio con la clase política tradicional.
En 2004, la oposición cambió de táctica. Si entre 2002 y 2003 trató de derribar a Chávez mediante golpes militares o boicots económicos, ese año buscó hacerlo utilizando las armas que le daba la constitución: con un referendum revocatorio. Pero de nuevo Chávez resultó imbatible: el 40,64% votó en contra del Presidente, pero el 59,06% lo ratificó.
En las elecciones regionales y parlamentarias del 2004 y 2005 el chavismo barrió sin discusión y la oposición se hundió en una fuerte crisis de identidad. Esas contundentes victorias de Chavez le posibilitaron impulsar en 2005 el denominado "socialismo del Siglo XXI". Con los rivales internos eliminados, Chávez se lanzó a la política internacional.
Una ambiciosa política exterior (2005-2007)
Hugo Chávez ha logrado desde 2005 conformar una red de alianzas regionales con los gobiernos de Evo Morales en Bolivia, Daniel Ortega en Nicaragua y Rafael Correa en Ecuador. Ha impulsado paralelamente el ALBA como alternativa a los TLC con EE.UU. así como el Banco del Sur como alternativa al FMI y el Banco Mundial. Ha logrado introducir a Venezuela en el MERCOSUR pese a los recelos de Paraguay y Uruguay. Su liderazgo regional en Unasur le ha llevado a competir con el Brasil de Lula.

Los altos precios del petróleo le han ayudado hasta 2009 a mantener esa activa política internacional y unos programas sociales que explican sus éxitos electorales y el apoyo de los sectores populares (cuando llegó al poder el barril estaba a 10 dólares y ahora está a casi 100). Con la Cuba de Fidel y Raúl Castro consolidó convenios de canje por los cuales envía 90.000 barriles de petróleo diarios a cambio de la participación de 20.000 médicos cubanos y otros miles de maestros y entrenadores deportivos en las misiones sociales Robinson (educación) y Barrio Adentro (salud).
Su política va más allá del ámbito regional. Chávez ha logrado establecer muy buenas relaciones con los gobiernos de Mahmoud Ahmadinejad en Irán, y con la Rusia de Vladimir Putin, caracterizados ambos por su rivalidad con Estados Unidos. En el año 2006 Hugo Chávez ganó las elecciones presidenciales del 3 de diciembre y asumió como Presidente del país para el período 2007-2013.
Su primera derrota y la caída del petróleo (2007-2009)
Nada más asumir su segunda presidencia, Hugo Chávez impulsó la reforma de la Constitución para conseguir profundizar el carácter socialista de su régimen y para que la nueva carta magna le permitiera la reelección indefinida. Sin embargo, su propuesta fue derrotada en el referendum del 2 de diciembre de 2007. Se trató de un hecho histórico: por primera vez desde 1998 Chávez era derrotado en las urnas.
A lo largo de 2008 ha tratado de ir aprobando vía decretos las normas que le rechazaron en el referendum. Ahora, su último objetivo es conseguir la aprobación de la reelección indefinida. Pero a los problemas políticos se ha unido los económicos: la inflación del 30% anual y la caída del petróleo están afectando al gobierno. Las elecciones locales de finales de 2008 le dieron el triunfo al chavismo aunque perdió en lugares estratégicos como Caracas y Maracaibo.
Esta situación de precariedad económica y avance de la oposición han acelerado el interés de Chávez de ver aprobado este mes de febrero la reforma constitucional que le permitirá optar a la reelección indefinida.


























