El test de Rivera
Cambio
Bogotá, 28 de enero de 2009
Por Rodrigo Pardo
“…Las preocupaciones de los colombianos, además, están cambiando. Los problemas de seguridad empiezan a ser menos prioritarios que los impactos de la crisis económica sobre la vida de las personas…es muy probable que las próximas elecciones no se definan por las posiciones ante las Farc -entre otras cosas porque nadie quiere abandonar la ofensiva en su contra- sino sobre las dolencias sociales”. (Cambio. Colombia)
"…Rodrigo Rivera le propuso al Presidente Álvaro Uribe un curioso test de cuatro puntos para medir a los candidatos a la presidencia y sondear si son suficientemente ‘duros': que rechacen cualquier despeje para las Farc, así sea para recibir secuestrados; que no desvíen recursos de las Fuerzas Armadas para programas sociales; que rechacen un tratamiento para la guerrilla diferente al que han recibido los paramilitares; y que no se renuncie a la recuperación de secuestrados a la fuerza. Quienes pasen el examen, y solo ellos, estarían en capacidad de recibir la bendición del Gran Inquisidor.
Rivera, incluso, habla de prolongar en el tiempo el discurso uribista convirtiéndolo en norma constitucional. Un exabrupto. La Constitución debe fijar las garantías generales para que los distintos partidos y sectores de la sociedad debatan alternativas y las puedan llevar al Gobierno. ¿Qué tal que Bush, en Estados Unidos, hubiera petrificado como obligación permanente la doctrina de ataques preventivos o la prisión de Guantánamo? Obama las borró de un plumazo porque así se lo pidieron los electores. Esa es la base de la democracia. La construcción de consensos y la continuidad de políticas de Estado no se pueden confundir con la macartización -y la exclusión- de quienes piensan distinto.
En una entrevista en la W, el lunes pasado, Rivera defendió su propuesta de volver obligatorias las tesis de Álvaro Uribe con el argumento de que es la mejor manera de llegarle al nuevo Gobierno de Estados Unidos. Vaya despiste. Una lectura del discurso de posesión de Obama -solo dura 18 minutos, Doctor Rivera- lo llevaría a encontrar principios como "no hay dilema entre seguridad e ideales", "el cumplimiento de los derechos humanos es esencial e irrenunciable", "el liderazgo y la autoridad no emanan de la fuerza sino de la confianza y de la convicción en los principios". La línea política de Obama va en contravía de los desgastados postulados de Bush y de Uribe. Y de Rodrigo Rivera, al parecer.
Al simplista cuestionario del ex senador ex serpista le faltan algunas preguntas fundamentales. Cualquier planteamiento serio en materia de seguridad para la campaña de 2010 debería decir algo sobre cómo erradicar la práctica atroz de los falsos positivos, por ejemplo. Y sobre la protección de quienes piensan de manera diferente al dogma oficial, como los sindicalistas y protectores de derechos humanos que ahora en Washington son recibidos con mayores simpatías que los clones del ex presidente Bush.
Las preocupaciones de los colombianos, además, están cambiando. Los problemas de seguridad empiezan a ser menos prioritarios que los impactos de la crisis económica sobre la vida de las personas: el desempleo está en aumento, la pobreza crece cuando la economía baja, la inflación es una amenaza real. Sobre estos asuntos trascendentales el pre candidato Rivera debería agregarles algunas preguntitas a su pretencioso quiz. Porque es muy probable que las próximas elecciones no se definan por las posiciones ante las Farc -entre otras cosas porque nadie quiere abandonar la ofensiva en su contra- sino sobre las dolencias sociales. ¿Será que el ex senador Rodrigo Rivera se equivocó al escoger los cursos de su sábatico en la American University?".
Extracto del artículo publicado por la revista Cambio

























