Especulaciones
El Universo
Guayaquil, 26 de enero de 2009
Por Simon Pachano
“…Al contrario de lo que ha ocurrido en todas las elecciones presidenciales realizadas desde 1978, parece que en esta ocasión no solamente está definido de antemano el triunfador, sino que además es casi seguro que no habrá segunda vuelta. No se ve por el momento otro resultado posible si se consideran las condiciones en que se realizará esta elección (sigue)”. (El Universo. Ecuador)
"Por lo menos tres factores empujan en esa dirección. El primero es el alto grado de aprobación que ha mantenido Rafael Correa a lo largo de sus dos años de gestión. Más allá de las encuestas, este se tradujo en votos en las dos consultas populares (82% y 64%) y en la elección de asambleístas (62% de los puestos). El segundo es el débil impacto que ha tenido hasta ahora la crisis económica. El Gobierno ha logrado postergar los efectos negativos con medidas que más adelante pasarán factura (como el endeudamiento con el IESS), pero que por el momento le permiten mantener los altos niveles de inversión pública que constituyen la base de su política económica y del apoyo político. El tercero es la extraña combinación de vacío político y de polarización que se ha producido desde su irrupción en la escena nacional. A pesar de su predominio absoluto, de la ausencia de otros actores políticos y de la inexistencia de oposición, Rafael Correa ha tenido la capacidad de colocar al país frente a una alternativa excluyente en la que no hay términos medios. De esa manera, la política se juega a favor o en contra de él.
Por consiguiente, cualquier candidato que quiere tener un resultado medianamente decoroso estará obligado a presentarse como claro opositor de Correa. A la vez deberá arrebatarle la bandera del cambio, que ya tiene marca propia (la revolución ciudadana) y está sostenida por la inmensa inversión pública que es privativa del presidente-candidato. Por último, deberá tener la capacidad para aglutinar a todo el sector que no apoya a Correa que, además de minoritario, es tan variopinto como la diversidad ecológica del país.
Hay dos remotas posibilidades de un resultado diferente. La primera se produciría por un cambio drástico de la situación, ya sea por alguna causa económica que se sienta directa e inmediatamente en los bolsillos o por un hecho político que erosione la credibilidad del gobierno (como podría el caso Ostaiza, en el que ya se cumplió el plazo establecido por el Presidente, pero parece que también estará condenado a la postergación, como las decisiones económicas). La segunda, menos probable aún, es que surja un candidato de las propias filas o en general desde la izquierda y que logre combinar el ímpetu del cambio con la certidumbre y la confianza".
Extracto del artículo publicado por el diario El Universo

























