Obama se inspirará en Roosevelt y Kennedy en relación con Latinoamérica

Infolatam
Washington, 21 de enero de 2009

La política de Barack Obama hacia América Latina tendrá dos referentes muy claros, la obra de dos expresidentes de Estados Unidos, Franklin Delano Roosevelt y John Fitzgerald Kennedy, ambos del Partido Demócrata. El nuevo presidente tendrá su primera cita con la región el próximo mes de abril en Trinidad y Tobago, durante la cumbre de las Américas.Patrick Schmidt, exasesor de John Kerry, asegura que “Obama convertirá la Cumbre de las Américas en una reunión anual en vez de cada cuatro años como hasta ahora. Además, nombrará a un Enviado Especial para las Américas dentro de la Casa Blanca, quien reportará directamente al Presidente”. Texto completo del discurso de toma de posesión de Obama                                       

Las claves

  • Obama aspira a convertir la Cumbre de las Américas en una reunión anual.
  • Un enviado especial para las Américas informará directamente al Presidente.

Schmidt, en un artículo titulado "Obama y América latina: el espíritu de Roosevelt y Kennedy"  afirma que "el presidente electo buscó inspiración para su política regional en las llevadas a cabo por Franklin Delano Roosevelt y John Fitzgerald Kennedy…Bajo sus administraciones, las relaciones hemisféricas no alcanzaron la perfección, pero si llegaron a sus picos históricos más altos y produjeron importantes avances…Obama prometió también una nueva Alianza de las Américas. Esta promesa se hace eco de la Alianza para el Progreso, la audaz política de Kennedy en apoyo del desarrollo económico y social latinoamericano".

Cada administración estadounidense ha tenido una mirada diferente hacia América latina. Entre 1898 y los años 20 prevaleció la llamada "política del garrote" y la "diplomacia del dólar". Durante los gobiernos de Teddy Roosevelt y Woodrow Wilson los Estados Unidos multiplicaron sus intervenciones directas y militares en la región, en especial en Centroamérica (Nicaragua), el Caribe (Cuba, sobre todo) y en México durante la Revolución.

Incluso Roosevelt proclamó su "Corolario" por el que Estados Unidos se arrogaba el derecho a intervenir en la región en caso de problemas en un país de la zona. Los gobiernos republicanos de los años 20 mantuvieron esa política intervencionista: simbólica fue la lucha de Sandino contra la ocupación norteamericana de Nicaragua desde 1927. Pero se produjo también un hecho histórico: la gira de Herbert Hoover por la región, la primera de un presidente de Estados Unidos en 1928.

El espíritu Roosevelt

El gran cambio en cuanto a las relaciones entre Estados Unidos y América latina se dio en 1933 con la llegada a la Presidencia de Franklin Delano Roosevelt. Este presidente impulsó la llamada "Política de Buena Vecindad" que buscaba poner fin al intervencionismo en la región. Entre las medidas más destacadas estuvo la abolición de la Enmienda Platt que desde 1901 condicionó la política interior de Cuba a los designios de Washington.

Roosevelt consiguió en 1942 que todos los países, salvo Argentina y Chile, se solidarizaran con EE.UU. y rompieran relaciones o declararan la guerra a Japón y Alemania. Harry Truman, continuador de Roosevelt, construyó el marco institucional de la relaciones entre EE.UU y América Latina. Así nacieron, tras la Conferencia de Chapultepec de 1945, el TIAR y la OEA. Además, impulsó el Programa de Cuatro Puntos de asistencia económica externa para la zona en 1948.

Los años 50 estuvieron marcados por las tesis de Dwight Eisenhower, partidario de propiciar el libre comercio, antes que la asistencia económica directa como proponía Truman. Los 50 fueron años de fuertes tensiones con la URSS que se tradujeron en un apoyo de EE.UU. a los gobiernos autoritarios anticomunistas de la zona (Pérez Jiménez en Venezuela, Rojas Pinilla en Colombia, Odría en Perú, Batista en Cuba o Stroessner en Paraguay). Además, EEUU respaldó movimientos y guerrillas anticomunistas que acabaron con algunos gobiernos, como el régimen de Jacobo Arbenz en Guatemala. 

La Alianza de Kennedy

El triunfo de la Revolución cubana y de John F. Kennedy en Estados Unidos cambiaron radicalmente el panorama. Kennedy trató de derribar a la dictadura de Fidel Castro con acciones como la de Bahía de Cochinos. Pero a la vez buscó cambiar la forma de relacionarse con la región apoyando a gobiernos reformistas y el desarrollo de la región por medio de la Alianza para el Progreso.

La muerte de Kennedy, el fracaso de la Alianza para el Progreso y el avance del comunismo propiciaron el apoyo de los gobiernos norteamericanos de Lyndon B, Johnson y de Richard Nixon a los golpes de Estado de los años 60 que llevaron al poder a numerosos gobiernos militares autoritarios: el golpe de 1964 contra Joao Goulart en Brasil, el golpe contra el general Ovando en Bolivia en 1971 o el golpe de Pìnochet en 1973 contra Salvador Allende.

Si bien Jimmy Carter trató de regresar al estilo de Roosevelt y Kennedy al primar el respeto a los Derechos Humanos y acordar con Martin Torrijos la devolución del Canal, el triunfo de los sandinistas en Nicaragua en 1979, trastocó el panorama geoestratégico. Ronald Reagan no dudó en apoyar a los movimientos y países antisandinistas de la zona, a la vez que respaldaba a las diferentes transiciones hacia la democracia.

La apuesta por el librecomercio

George Bush padre y Bill Clinton hicieron hincapié en la integración comercial con propuestas como la Iniciativa de las América o el ALCA. Clinton además impulsó iniciativas como el Plan Colombia de apoyo a este país en su lucha contra las Farc y aumentó la presión sobre la Cuba de Fidel Castro. El fracaso del ALCA en 2005 propició que George W. Bush girara hacia otra postura: ya no acuerdos regionales sino tratados de libre comerico de país a país.

Los últimos años han estado marcados por el acercamiento a determindos aliados estratégicos (México, Brasil, Colombia y Chile) a la vez que surgía toda una nueva generación de dirigentes marcados por su rechazo hacia Estados Undios (Hugo Chávez, Daniel Ortega, Evo Morales y Rafael Correa). Obama apuesta ahora por una verdadera asociación, guiada por el principio de que "lo que es bueno para los pueblos de América Latina, es bueno para los EE.UU.". Pero sus propósitos ya han chocado con las diatribas de Chávez.

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