Obama/Latam: entre el continuismo y los papeles secundarios
Infolatam
Madrid, 20 de enero de 2009
Barack Obama asume este martes en medio de la mayor crisis económica desde el crash del 29 y con grandes retos internacionales. En ese difícil contexto, ¿qué papel jugará América latina en el gobierno de Obama? La respuesta no es fácil: si bien la CIA ha alertado de que México es junto con Irán una de las mayores amenazas para la seguridad colectiva, a la vez la magnitud de la crisis económica y los problemas internacionales provocarán que la región pase a un segundo plano para Obama.
Entre analistas de Infolatam existe cierto consenso: Obama no introducirá cambios radicales sino de matiz con respecto a la era George Bush en cuanto a las relaciones con América latina, región que tendrá un papel secundario.
Bienvenido, señor Obama
“… Obama promete un gobierno que no esté motivado por la ideología. Pero también un gobierno competente y por ello, accountable, obligado a rendir cuentas y a admitir y corregir errores (que ya los cometió nombrando a Bill Richardson Secretario de Comercio y a Tim Geithner, Secretario del Tesoro, sin indagar con suficiencia sobre sus agendas pendientes)”. (Reforma. México)
Con esta misma línea concuerda Manuel Alcántara, vicerrector de RREE y Cooperación de la Universidad de Salamanca, para quien "los problemas en el orden interno y externo son de tal calibre y variedad que si se busca contestar a la pregunta de en qué forma pueden cambiar las relaciones de Estados Unidos con América Latina, la respuesta no deja de ser decepcionante. Ni siquiera la campaña electoral puede aportar pista alguna relevante fuera de la eliminación de las engorrosas medidas del Ejecutivo implantadas para dificultar las relaciones con Cuba en relación con la movilidad de las personas y el flujo de remesas".
Para Carlos Malamud, Investigador Principal del Área de América Latina del Real Instituto Elcano "la llegada de Obama a la Casa Blanca no supondrá cambios dramáticos en la relación de EE.UU con América Latina. Proseguirá la línea de pragmatismo, profundizada en los últimos años con la gestión de Tom Shannon, aunque se introducirán algunos ajustes, no sólo de estilo sino también de matices. Habrá cambios en lo relativo a Cuba y debería producirse una mayor implicación de su gobierno en el combate al narcotráfico en México (y cada vez más en los estados limítrofes)".
Más peso internacional para Latam
La agenda bilateral estará marcada por cuatro grandes temas: la lucha contra el narcotráfico, la profundización de las relaciones comerciales, la coexistencia con los gobiernos del "socialismo del siglo XXI", y en especial con Hugo Chávez, y la situación de la Cuba de Raúl Castro.
Para el analista político Fernando Tuesta, "Es probable que su gobierno no realice significativos cambios en esta región, pero hechos simbólicos como el cierre de Guantánamo, favorecerán la relación con un país, que tiene una imagen negativa labrada en los ocho años de la administración Bush. Es probable una distención con el eje Managua-La Habana-Caracas-La Paz".
Desde un punto de vista global, América latina puede ganar peso internacional en la era Obama. La región supone el 15% de los miembros del nuevo G-20 y como dice el expresidente chileno Ricardo Lagos: "hace mucho que América latina no era el 15% de nada".
Precisamente, ese punto es destacado por Eduardo Posada Carbó, investigador Asociado del Latin American Centre en el St Antony's College: "su mejor disposición al multilateralismo, en la configuración de un nuevo liderazgo mundial podría repercutir en su manejo de la política hacia la región. De cualquier manera su elección deberá tener, por lo menos, todo el impacto de su simbología: las posibilidades de seguir construyendo un futuro libre de discriminación racial".
Más proteccionismo
Por su parte, el analista político Fernando Molina ve actitudes que pueden beneficiar y otras que pueden perjudicar a la región. Molina alerta sobre las posibilidades de un incremento de las tendencias proteccionistas ya que Obama apoyaría "menos comercio internacional, y más protección al mercado interno". A la vez, algo que sería beneficioso para la región sería que "las dotes intelectuales de Obama seguramente lo llevarán a interesarse (por) el mundo, como los mejores presidente demócratas han hecho en el pasado".
Manuel Alcantara destaca la personalidad de quien puede ser el hombre que lleve el peso de la relación de la administración Obama con América latina que "existe cierta probabilidad de que sea nombrado Arturo Valenzuela, director del Centro de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Georgetown y muy próximo a la Secretaria de Estado así como colaborador con la Administración Clinton".
Obama parte además con un fuerte apoyo en la región, como describe Tuesta: "Desde John F. Kennedy no hay presidente norteamericano que haya despertado tanta simpatía y expectativa que Barack Obama en América Latina". Pero también es verdad que en "su libro The audacity of hope, Latinoamérica no figura entre sus prioridades", como apunta Posada Carbó.


























