Brasil: Economía, politica y los frentes de actuación del gobierno.
Infolatam
Sao Paulo, 15 de diciembre 2008
Por Lourdes Sola
(Especial para Infolatam).- “… Es la popularidad del Presidente y el uso intensivo de la máquina del Estado el principal cemento para fraguar la actual coalición de partidos de apoyo al gobierno. El principal interés del Presidente – determinar su sucesor, en 2010 – depende justamente de garantizar que la actual coalición gubernamental se convierta en coalición electoral en 2010.
Dos requisitos son necesarios para obtener ese objetivo: uno, moderar el impacto negativo de la desaceleración sobre la población y sobre los intereses organizados; y dos, ampliar la participación del estado en la economía, que es instrumental según el “modo Lula de gobernar”.
Ante el cuadro de desaceleración económica en 2009 y el activismo político-económico del gobierno en el último mes, se plantean dos cuestiones: ¿Cuál el grado de eficiácia económica de las medidas efectivamente adoptadas para reducir el impacto de la crisis financiera global? ¿En qué medida los intereses y los cálculos políticos del gobierno se reflejan en su agenda económica? Ambas preguntas presuponen una constatación de hecho: la ocupación del espacio político- mediático por el Presidente y por los ministros del área económica, y secundariamente por sus aliados en el Congreso, dado el papel ausente de las oposiciones como proponentes de políticas alternativas.
El gobierno está actuando en varios frentes simultáneamente. Estos indican la disposición a usar la coyuntura internacional no sólo para activar la economía, si no también para garantizar su agenda política y electoral. Se trata de mantener los altísimos índices de popularidad del Presidente Lula (70%) , anclados hasta aquí en un ciclo de bonanza que se cerrará en 2009 y cuyos efectos todavía no afectan al grueso de la población.
A su vez, es la popularidad del Presidente y el uso intensivo de la máquina del Estado el principal cemento para fraguar la actual coalición de partidos de apoyo al gobierno. El principal interés del Presidente – determinar su sucesor, en 2010 – depende justamente de garantizar que la actual coalición gubernamental se convierta en coalición electoral en 2010. Dos requisitos son necesarios para obtener ese objetivo: uno, moderar el impacto negativo de la desaceleración sobre la población y sobre los intereses organizados; y dos, ampliar la participación del estado en la economía, que es instrumental según el "modo Lula de gobernar", es decir, amparando intereses sociales heterógéneos con la estructura del Estado – y bajo su control.
Son los siguientes objetivos político-económicos los que explican los principales frentes de actuación económica del gobierno – y sus principales desafíos:
1) Uso intensivo de los bancos públicos para inyectar recursos en la economía. Por un lado, el BNDES, es instrumento por excelencia para la sustentación de la tasa de inversión, pero esta depende en gran medida de un factor que escapa al control del gobierno: la confianza del sector privado, cuyos planes de inversión están en plena retracción. La caja De Ahorros Federal y Banco Do brasil son en principio instrumentales para financiar el consumo, allí donde el sector privado rehusa en llegar.
2) Las empresas estatales – antes consideradas estratégicas para el gobierno obtener un superávit primario necesario para continuar reduciendo la deuda pública- habían sido liberadas de ese compromiso. Están autorizadas a tomar préstamos para inversión. Petrobrás ya viene haciendo esto de forma intensa desde 2007. De 2006 a agosto de 2008 , los recursos que la empresa tomó en el mercado saltaron de R$ 5,6 mil millones R$ 32 mil millones.
3) Un conjunto de medidas en el área fiscal, en las últimas dos ssemanas, dirigidas a incentivar el consumo de sectores socioeconómicos específicos y a revertir las expectativas negativas de la población por regla general. Se destacan las siguientes: la alteración de la tabla del impuesto de renta de las personas físicas (IRPF) y la reducción de las alícuotas de los impuestos sobre operaciones financieros (IOF), bien como la reducción de los impuestos sobre automóviles nuevos. (IPI).
EL objetivo de incentivar el consumo, sin embargo, va a depender, de la capacidad del gobierno de revertir las expectativas negativas del consumidor. Las nuevas alícuotas de IR creadas (7,55 y 22,5%) van a favorecer sobre todo las clases medianas, emergentes o con baja remuneración: los que ganan en la franja de R$ 2 mil mensuales. El corte propuesto en el IOF de los actuales 3,38% para 1,885 al mes, en las operaciones de crédito directo al consumidor y en el cheque especial (overdraft) , también apuntan a aliviar al consumidor. Finalmente, la disminución del IPI cobrado sobre vehículos, la valer hasta 31 de marzo de 2009, objetiva controlar el retroceso dramático de las ventas de vehículos en el país.
Sin embargo, todas las medidas de bajada de carga tributaria de las empresas y ciudadanos pueden ser sólo paliativas. No van al problema estructural que es activar las tasas de inversión a los niveles necesarios para garantizar la recuperación del crecimiento en 2009. Los analistas convergen sobre dos puntos: por un lado, la probable retracción de la tasa de inversión para el año próximo, pues esta es determinada por el grado de confianza del sector privado cuyo peso en la economía es bastante más grande de lo que pueda ser satisfecho por la actuación del BNDES . Por otro, en el área pública, el gobierno tendrá que hacer la opción, hasta aquí aplazada, de aumentar los niveles de inversión en detrimento de los gastos corrientes, sobre todo de personal que se incrementarion en los últimos dos años.
4) En el frente de las expectativas la actuación del gobierno se hace a través de dos movimientos. Por un lado, el discurso oficial, sobre todo el del Presidente trata de recrear un horizonte de recuperación del crecimiento, focalizando exclusivamente en 2010 e ignorando lo que pueda ocurrir en 2009. Lula ocupa el espacio diario en los mass media proyectando la nueva imagen tranquilizadora del médico de familia que se resiste a apuntar razones para el pesimismo al propio enfermo. Por otrolado, el Ministro de Hacienda todavía continúa con la proyección irreal de un PIB de 4% para el año próximo (contra una tasa inferior, la del 2.8%, prevista por buena parte de los analistas).
En suma, el gobierno resiste a hablar claro a la población y a aceptar que la desaceleración de la actividad económica será inevitable, adoptando medidas que suavicen de hecho el "aterrizaje". Tanto el Presidente Lula como el Ministro de Hacienda necesitan cambiar sus propias expectativas ya que al final del segundo mandato no habrá un crecimiento acelerado para anclar los índices de popularidad actuales.

























