Castigo al contrabando y honestidad en la Aduana

La Razón
La Paz, 8 de diciembre de 2008
Por La Razón (Bolivia)

“… El escándalo provocado por las denuncias del general César López contra el ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, hizo olvidar el balance de los primeros días de aplicación del plan “Puño de Hierro” para controlar el contrabando… El contrabando de importación afecta, según se han cansado de repetir los empresarios, a la industria nacional”. (La Razón. Bolivia)

"El escándalo provocado por las denuncias del general César López contra el ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, hizo olvidar el balance de los primeros días de aplicación del plan "Puño de Hierro" para controlar el contrabando. El nuevo presidente de la Aduana Nacional, general Wilfredo Vargas, fue adelante con ese plan e informó que, a pesar de que fueron decomisadas mercaderías y combustibles, no se detuvo a ninguna persona.

…El contrabando es una grave evasión de aranceles, además de que, en el caso de los combustibles, se trata de una exportación de subsidios que deberían servir sólo para los bolivianos. El contrabando de importación afecta, según se han cansado de repetir los empresarios, a la industria nacional.

El caso de la ropa usada ha terminado por matar a la industria boliviana, con la complicidad de la ropa china que tiene precios muy bajos. Así, el contrabando provoca el despido de trabajadores de las fábricas que se cierran y los empuja a sumarse al ejército de contrabandistas.

Con relación al plan "Puño de Hierro", la Aduana no puede conformarse con los decomisos: tiene la obligación de que los responsables del contrabando sean presentados a la justicia con los cargos correspondientes. Así, debe hacer todo lo posible para que paguen por el daño que le hacen a la economía nacional. Y, por otra parte, las sanciones tienen que ser proporcionales al enorme perjuicio que esta actividad le ocasiona al país.

El problema, en estos casos, suele ser que este sector se maneja con criterios políticos; ése es un grave error que se debe evitar, porque sólo alienta a quienes se dedican a esta actividad ilegal.

Por lo tanto, para optimizar su trabajo, la entidad aduanera debe ser manejada con criterios profesionales y no políticos. La honestidad y el trabajo por el país deben ser las principales características de sus funcionarios".

Extracto del editorial del diario La Razón 

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