En qué va la guerra

Cambio
Bogotá, 6 de diciembre de 2008
Por Cambio (Colombia)

“En los días posteriores a la 'Operación Jaque', algunos sectores del Gobierno abrigaron la esperanza de que las Farc entrarían en una desbandada general con la desmovilización de frentes y bloques enteros. Pero lo que se ha visto en estos meses es que 'Alfonso Cano' ha logrado consolidar su mando y definir una estrategia propia para resistir a la ofensiva gubernamental.” (Cambio. Colombia).

"…Cuando empezó el gobierno del presidente Uribe, las Farc tenían aproximadamente 18.200 hombres distribuidos en 81 frentes. Ahora tienen cerca de 10.800 distribuidos en 64 frentes, y han disminuido sus compañías y columnas. Sus fuerzas han sido desplazadas de los grandes centros poblacionales y de producción a lo profundo de las montañas. Su mando central ha sido duramente golpeado. Muchas de las rutas de abastecimiento logístico han sido cortadas y las fuentes de recursos económicos obstruidas. Y con el rescate o la liberación de los secuestrados han perdido el factor de presión política que los mantenía comunicados con la comunidad internacional.

Pero esta guerrilla tiene aún posibilidades de subsistir a la política de seguridad democrática y continuar la guerra a lo largo y ancho del país. En los días posteriores a la 'Operación Jaque', algunos sectores del Gobierno abrigaron la esperanza de que las Farc entrarían en una desbandada general con la desmovilización de frentes y bloques enteros. Pero lo que se ha visto en estos meses es que 'Alfonso Cano' ha logrado consolidar su mando y definir una estrategia propia para resistir a la ofensiva gubernamental.

Ahora tenemos unas Farc con gran movilidad, distribuidas en pequeños grupos, que utiliza intensivamente el minado de grandes zonas, recurre a la fabricación de morteros y armas artesanales, apela a francotiradores, busca alianzas con bandas emergentes para retomar corredores del narcotráfico y las rutas de acceso a las ciudades. En varias regiones han empezado a recuperar terreno y a crecer…

No obstante, la mayor preocupación no viene de la efectividad de las estrategias defensivas de la guerrilla, sino del entorno internacional, nacional y regional que tienen estas fuerzas para mantenerse y crecer. El país está entrando en una innegable recesión económica y los analistas no esperan más de 3,5 por ciento de crecimiento en el PIB, cuando el año pasado creció 7 por ciento.

En estas condiciones será imposible sostener la inversión en defensa de más de cinco puntos del PIB, que fue lo que alcanzó en los últimos años. La ayuda militar promedio de 700 millones de dólares por año que venía desde los Estados Unidos, tampoco se sostendrá por su situación de recesión económica y por los futuros cambios en el Gobierno, que se darán con el triunfo de Barack Obama. Ya Washington ha anunciado el recorte y también la reorientación de algunos fondos para una destinación distinta a la militar.

…No es difícil colegir que la guerrilla tratará de pescar en río revuelto y que aprovechará el momento para estrechar lazos con la población y aumentar el reclutamiento. La primera señal la dieron con su ataque a la Inspección de Policía en Puerto Asís, Putumayo, donde murieron varios uniformados y los guerrilleros dejaron un comunicado en el que expresaban su solidaridad con los damnificados de las 'pirámides' y señalaban la responsabilidad del Gobierno en la crisis.

Tampoco son desdeñables las dificultades por las que atraviesa el Ejército. La tragedia de varios jóvenes que fueron sacados con engaños de la población de Soacha y aparecieron muertos en Norte de Santander a manos de militares destaparon una secuencia de "falsos positivos" o cadena de ejecuciones fuera de combate que llevaron a la separación fulminante de 27 altos oficiales y a la renuncia del comandante del Ejército, general Mario Montoya. Esta situación no solo inhibe un poco la acción militar sino que ha creado tensiones innegables entre el Ejecutivo y las Fuerzas Armadas.

Después de la 'Operación Jaque', lo que traslucían todas las declaraciones oficiales era que, en lo que restaba de su segundo mandato, el gobierno de Uribe buscaría afanosamente darle una estocada final a las guerrillas, destruir sus fuerzas al estilo del Perú en los años noventa del siglo pasado. Pero con la nueva situación de dificultades para la financiación de la guerra, de fatiga del Ejército y de crisis en el sur del país, no es descartable que empiece a abrirse paso un nuevo escenario: acercamientos entre las partes para iniciar negociaciones.

Sin embargo, esto implicaría cambios de lado y lado que no son fáciles de poner en marcha porque, en los últimos seis años, los contendientes han estado empeñados en la derrota del contrario. ¿Puede Alfonso Cano convencer a sus huestes de iniciar conversaciones con un Gobierno que les ha dado tan duro? ¿Puede el presidente Uribe dejar atrás la euforia del triunfo y nombrar un nuevo equipo que le permita tender puentes con la guerrilla?"

Extracto del artículo publicado por la revista Cambio 

- Imprimir

Comentar esta noticia