Brasil: Lula, optimista pese a derrumbe global
Infolatam
Río de Janeiro, 24 de noviembre de 2008
El Gobierno de Brasil ratificó su tesis de que el país no será muy afectado por la crisis mundial y estimó un crecimiento económico del 4,0% para 2009, pese a la recesión que se ceba en sus principales clientes.
Las claves
- El ministro afirmó que la estrategia "anticÃclica" de Brasil consiste en mantener sus fuertes programas de inversiones para compensar el enfriamiento provocado por la crisis global.
- Mántega reafirmó que su Gobierno descarta la necesidad de paquetes económicos para enfrentar la crisis.
El presidente Luiz Inácio Lula da Silva se reunió con sus 38 ministros y varios senadores y diputados oficialistas para discutir "la solidez" de la principal economía latinoamericana.
El ministro de Hacienda, Guido Mántega, reafirmó que su Gobierno descarta la necesidad de paquetes económicos para enfrentar la crisis y afirmó que Brasil no está amenazado por los riesgos de recesión que han abollado a Estados Unidos y a países de la Unión Europea.
"No habrá una recesión, habrá una desaceleración y pasada esa coyuntura hasta estaremos en condiciones favorables para que continuemos creciendo", afirmó Mántega en un intervalo del encuentro realizado todo el día en la Granja del Torto, residencia oficial de Lula. Añadió que "Brasil está en una situación más favorable que la de los países ricos y también en relación a los demás emergentes".
El Producto Interno Bruto (PIB) de Brasil creció el 5,4% en 2007 y para este año se esperaba una cifra similar y algo en torno al 6,0% para 2009. Pero todos esos cálculos eran anteriores a septiembre, cundo se declarara la fase aguda de una crisis que ha contagiado a medio mundo en medio de una reducción del comercio internacional.
Medidas para la crisis
"La situación en Brasil está bajo control gracias a nuestras medidas. El Gobierno continuará tomando medidas anticíclicas para mantener el nivel de crecimiento en torno a 4,0% el próximo año", dijo. El ministro afirmó que la estrategia "anticíclica" de Brasil consiste en mantener sus fuertes programas de inversiones para compensar el enfriamiento provocado por la crisis global.
El Gobierno de Lula no reducirá las inversiones prioritarias del Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC), un compendio de proyectos en diversa fase de desarrollo, ejecutados con capitales públicos y privados que suma unos 250.000 millones de dólares hasta el 2010. "Fueron mantenidos todos los proyectos de inversión", dijo. Para Mántega, las impresiones negativas y la incertidumbre acerca de la economía de Brasil obedecen a una "contaminación" externa.
"Como allá afuera la situación es crítica y de reducción del nivel de actividad, con el desempleo aumentando, muchas veces somos contaminados como si Brasil estuviera en las mismas condiciones", afirmó el ministro. "Brasil no está en las mismas condiciones", recalcó. Entre algunas propuestas del encuentro, dijo Mántega, el Gobierno federal pedirá a los de estados y municipios que prorroguen por 60 días el plazo para el cobro de un tributo regional llamado Simples, en un esfuerzo para reducir la presión fiscal sobre empresas en crisis.


























