Colombia: jefe del Ejército dimite por ejecuciones extrajudiciales

Infolatam
Bogotá, 4 de noviembre de 2008

El comandante del Ejército colombiano, general Mario Montoya, quien fue uno de los artífices de la “Operación Jaque”, por la que se liberó a Ingrid Betancourt, renunció a su cargo en medio de un escándalo por ejecuciones extrajudiciales. Uribe aceptó la renuncia y nombró en su reemplazo al general Óscar González, hasta ahora jefe del Comando Unificado del Norte.

Las claves

  • El escándalo se remonta a septiembre pasado, cuando se conoció la ejecución de 23 jóvenes que desaparecieron en enero pasado y quefueron reportados como "bajas en combate", cuando al parecer habían muerto a manos de militares.
  • Uribe admitió la semana pasada que "puede haber integrantes de las fuerzas armadas incursos en asesinatos".

Una baja anunciada

El análisis
El Tiempo (Colombia)

El Tiempo (Colombia)

“…La salida del polémico general Montoya, a pocos meses de que cubriera de gloria al Ejército con la Operación 'Jaque', habla bien del ánimo del Gobierno de dar la cara. Eso sí, hay que aprovechar el remezón, que ojalá sea el último, para corregir el rumbo de la política de seguridad democrática, tan urgida de una redefinición de su marco ético y legal”. (Editorial de El Tiempo. Colobmia)

El escándalo se remonta a septiembre pasado, cuando se conoció la ejecución de 23 jóvenes que desaparecieron en enero pasado y que días después fueron reportados como "bajas en combate", cuando al parecer habían muerto a manos de militares.

Estos adolescentes fueron supuestamente reclutados por el Ejército y enviados desde Soacha, localidad colindante con Bogotá, hasta una región rural del departamento de Norte de Santander, a unos 800 kilómetros al noreste de la capital, donde fueron dados por muertos como guerrilleros caídos en combate.

En este contexto, Montoya, máximo responsable del Ejército colombiano, presentó su renuncia al presidente Álvaro Uribe, cinco días después de que el gobernante anunciara la separación de sus cargos de 27 oficiales y suboficiales del Ejército, entre ellos tres generales, a raíz de la misma investigación.

Uribe admitió la semana pasada que "puede haber integrantes de las fuerzas armadas incursos en asesinatos". "No podemos permitir que se confunda la eficacia en la lucha contra los delincuentes con la cobardía para enfrentar a los delincuentes, y la distorsión de eficacia asesinando víctimas inocentes", afirmó entonces Uribe.

En su carta de retiro, Montoya aludió a "recientes hechos en los cuales miembros de la institución se han visto comprometidos y que apenas están en etapa de investigación". Sin embargo, pidió "no condenarlos sin antes haberles concedido el derecho a defenderse", porque, señaló, "es un principio elemental de la justicia que debe cobijar por igual tanto a militares como a civiles".

Asimismo, aseguró que "la política de seguridad democrática", eje central de la estrategia de Uribe en la lucha contra las guerrillas, el narcotráfico y la violencia, "definitivamente cambió la vida de los colombianos". A raíz de esa política, que, según Montoya, "se constituyó en la guía y misión para el Ejército", se han dado duros golpes a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y se logró una importante desmovilización de paramilitares en los últimos años.

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