Elecciones presidenciales y economía
El Mercurio
Santiago, 1 de noviembre de 2008
Por El Mercurio (Chile)
“… Si algo dejó en claro la elección del domingo pasado, es que esta carrera parte con un claro favorito, pero, en cualquier circunstancia, será muy competitiva. La Concertación ha comenzado a desplegar sus fuerzas para asegurar la selección del candidato que la representará, y eso cambiará sustancialmente el panorama que se observa en la actualidad”. (El Mercurio. Chile)
"Concluidas las elecciones municipales, el país entra de lleno a las presidenciales que tendrán lugar en diciembre de 2009. Si algo dejó en claro la elección del domingo pasado, es que esta carrera parte con un claro favorito, pero, en cualquier circunstancia, será muy competitiva. La Concertación ha comenzado a desplegar sus fuerzas para asegurar la selección del candidato que la representará, y eso cambiará sustancialmente el panorama que se observa en la actualidad.
Una elección competitiva es generalmente beneficiosa para el país, porque obliga a los candidatos a desarrollar sus mejores esfuerzos para atraer a los votantes independientes y de centro, que habitualmente mantienen posiciones moderadas y valoran aquellas iniciativas que estiman provechosas para Chile.
Pero también tiene riesgos. Entre otros, una tendencia al populismo y el temor a enfrentar temas de fondo. Se cree que con eso se evita poner en riesgo las votaciones ya obtenidas, o alienar a votantes potenciales aún indecisos… Aspirar a que todos los chilenos tengan umbrales mínimos de calidad de vida parece razonable, pero no debe separarse enteramente de los esfuerzos que realicen las personas para salir adelante. Al mismo tiempo, deben combinarse con iniciativas que fortalezcan la capacidad de crecimiento de la economía y la productividad de sus recursos.
Esto último no se ha enfrentado con decisión, y por ello no es extraño que la economía chilena haya perdido dinamismo en los últimos lustros. Así, tras estar entre las 15 economías que más crecían en la primera mitad de los años 90, en el último lustro ha sido superada en crecimiento por casi 100 economías del planeta. La preocupación por nuestra marcha económica se va a acentuar dramáticamente después de los acontecimientos vividos entre mediados de septiembre y mediados de octubre. La profundidad de la crisis financiera provocará una marcada desaceleración económica internacional, que nuestro país también sufrirá.
Chile tiene políticas macroeconómicas sólidas que ha ido desarrollando y perfeccionando durante un período prolongado, lo que habla de la seriedad con que los dirigentes políticos de todos los sectores han abordado los asuntos económicos. Pero sus políticas microeconómicas y sectoriales no han evolucionado con la misma rapidez y no tienen la calidad de aquéllas. Son más difíciles de explicar y a menudo lesionan intereses poderosos, que combaten las modificaciones que éstas puedan significar. En consecuencia, los candidatos presidenciales prefieren evitar su discusión. Pero ocurre que si no lo hacen, después, una vez elegidos, carecen de la legitimidad para proponer reformas en dichas políticas.
Se van postergando así iniciativas que son indispensables para asegurar una mayor prosperidad de los habitantes del país. Y un menor crecimiento significa, además, menores oportunidades para apoyar el financiamiento de esos umbrales mínimos que el país aspira a poder garantizar a toda su población…".
Extracto del editorial del diario El Mercurio

























