Perspectivas Económicas de América Latina (Prefacio)
Infolatam/OCDE
Madrid, 28 de octubre 2008
Por Javier Santiso
“Corren tiempos fascinantes para América Latina. Hace tan sólo una década, una desaceleración económica como la que atraviesa el mundo en la actualidad hubiera hecho caer las economías de la región como fichas de dominó. Hoy, por el contrario, el anclaje fiscal y monetario ha dotado a las economías latinoamericanas de mayor resistencia frente a los choques externos. Ante todo, la región ha diversificado sus fuentes externas de crecimiento, alejándose de su dependencia de Estados Unidos y reforzando sus vínculos económicos con Europa y Asia en las últimas décadas”. (Sigue…)
Pese a la desaceleración del crecimiento de las economías de la OCDE y la consiguiente contracción de los mercados financieros, las prometedoras perspectivas de América Latina ilustran el giro copernicano que se ha producido en la economía mundial: un reequilibrio sustancial de la riqueza de las naciones. Hace medio siglo, los países de la OCDE representaban el 75 por ciento del PIB mundial; hoy, poco más de la mitad. El surgimiento de multinacionales de primer orden con sede en países en desarrollo es quizá la prueba más evidente de este vuelco: las multilatinas como Petrobras, Cemex o Vale encabezan ya sus respectivas áreas de actividad.
En el Centro de Desarrollo de la OCDE seguimos con creciente atención estos cambios y la repercusión que éstos tienen en el desarrollo y el bienestar, lo que se plasma en nuestras publicaciones, entre las que cabe destacar dos libros sobre la región en 2007 – Perspectivas Económicas de América Latina 2008 y La Mano Visible de China en América Latina – y un amplio abanico de documentos de trabajo que analizan el incipiente papel de las multinacionales latinoamericanas – el más reciente de los cuales ha sido publicado en la Revista de la CEPAL -. Pero nuestra atención se refleja también en la propia composición del Centro, donde están representadas varias de las economías emergentes que se hallan en el centro neurálgico de este fenómeno de transformación de la riqueza. Y así, en 2008, el Centro de Desarrollo dio la bienvenida a Colombia, el cuarto país miembro latinoamericano, que vino a unirse a México (miembro de la OCDE desde 1994); a Chile, que sigue avanzando en la negociación de su ingreso en la Organización; y a Brasil, país activamente comprometido en reforzar su vínculo con la OCDE. La incorporación de Colombia es el símbolo de la creciente importancia que el Centro de Desarrollo atribuye a América Latina y de nuestro compromiso por servir de foro de diálogo informado entre los países de la OCDE y la región.
La publicación Perspectivas Económicas de América Latina constituye la pieza central de nuestro objetivo de acercamiento de la OCDE y de América Latina. Nuestro primer informe se presentó en noviembre de 2007, en vísperas de la Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno celebrada en Santiago de Chile, con la participación de cuatro secretarios generales latinoamericanos de organizaciones internacionales y numerosos ministros de la región. En sus doce meses de vida, este informe se ha convertido en la base de actividades de diálogo sobre políticas en numerosos países de la OCDE y de América Latina, y ha atraído una considerable atención mediática. Esta segunda edición de Perspectivas sigue persiguiendo una doble ambición: aunar toda la experiencia de la OCDE con el fin de brindar un análisis actual de la realidad latinoamericana y promover, al mismo tiempo, una mayor concienciación entre los países miembros de la OCDE sobre los desafíos de desarrollo que presenta la región.
La presente edición de Perspectivas se centra en la política fiscal. La mayoría de los gobiernos latinoamericanos han tomado las debidas medidas para ordenar su fiscalidad, y así, entre otras cosas, han mejorado la gestión de la deuda pública, rebajado los déficits fiscales, adoptado normas de responsabilidad fiscal y creado fondos de estabilización. Si bien gran parte del fuerte crecimiento de América Latina durante los últimos cinco años se debe a la bonanza macroeconómica global del nuevo milenio – boyantes precios de los bienes, condiciones favorables para el comercio, capital barato y abundante inversión extranjera -, es innegable que también es consecuencia de una gestión adecuada y de marcos políticos eficaces.
A la largo de todo este periodo de consolidación fiscal, numerosos observadores han destacado la importancia de la política fiscal como instrumento de gestión macroeconómica y han aplaudido la apreciable mejora de las condiciones en América Latina para utilizar la fiscalidad en esa dirección. Pero esta edición de Perspectivas subraya que la política fiscal es también, en igual o mayor medida, un instrumento para promover el crecimiento, y reducir la pobreza y la desigualdad.
El incremento de los ingresos públicos junto con la responsabilidad macroeconómica y la paulatina descentralización han dado lugar a impresionantes logros en materia de estabilidad macroeconómica, pero aún queda mucho por hacer para explotar plenamente el potencial de los sistemas fiscales como impulsores del desarrollo de la región.
Perspectivas Económicas de América Latina 2009 sostiene que la senda por la que conviene seguir es la de la calidad de la política fiscal. El estudio de los sistemas de recaudación tributaria y de gasto en América Latina muestra que, en el campo de los ingresos, aún existen elevados niveles de volatilidad y de infradesarrollo de la tributación por rentas personales, a lo que vienen a sumarse, en el campo del gasto, unos servicios públicos insuficientes y el limitado alcance y progresividad de las transferencias sociales. Las reformas que pretendan promover la calidad fiscal deberán tener en cuenta las diversas restricciones que pesan sobre la política fiscal, como la repercusión que tienen las rentas bajas y la desigual repartición de éstas en la capacidad del gobierno para recaudar los ingresos necesarios.
Con el fin de maximizar el potencial de la política fiscal en pro del desarrollo, las medidas de lucha contra la evasión fiscal o de promoción de la inclusión de mayor actividad económica en el sector formal tendrán que alinear mejor los costes de la formalidad con las ventajas que ésta puede generar. En este sentido, la simplificación de los regímenes fiscales, la provisión de servicios públicos similares a trabajadores de la economía formal como de la informal, y la mejora de la forma de prestar esos servicios son medidas necesarias. El análisis que la presente obra realiza, por ejemplo, del gasto en educación, demuestra que el problema radica más en la calidad que en la cantidad y defiende que un gasto más eficaz y progresivo constituye la clave para obtener mejores resultados en materia educativa.
A pesar de que América Latina constituye un auténtico laboratorio de interesantes innovaciones fiscales, incluidas las normas de responsabilidad fiscal, las transferencias condicionales de dinero en efectivo y los presupuestos participativos, aún queda por superar el reto de que dichas innovaciones sean sostenibles, especialmente en el contexto actual de estancamiento económico mundial. La medida en que las incipientes instituciones fiscales latinoamericanas puedan soportar los difíciles tiempos que se avecinan será objeto de observación durante los próximos meses, pero mantenemos un prudente optimismo acerca de la resistencia económica de la región.
Además, los amenazantes nubarrones que se ciñen sobre el ámbito económico brindan a los países latinoamericanos la ocasión de recurrir al potencial de la política fiscal para promover el desarrollo. Para ello, quienes tengan el poder de decisión deberán poner las políticas de promoción del crecimiento y de la igualdad al menos al mismo nivel que las destinadas a estabilizar la producción y los precios. Este enfoque, basado en la equidad y la efectividad, puede constituir el mejor antídoto contra el caudillismo fiscal del que aún adolecen numerosos sistemas latinoamericanos y que explica los bajos niveles de legitimidad fiscal que la primera edición de Perspectivas registró en la región.
Contar con unos sistemas fiscales mejores y más justos, que proporcionen servicios de buena calidad a todos los ciudadanos, constituye la piedra angular de la consolidación democrática en América Latina. En este sentido, las páginas siguientes hacen hincapié en la pertinencia de incluir consideraciones de economía política en cualquier debate sobre reforma fiscal. Y es que, en definitiva, la política fiscal es tan política como técnica. Espero sinceramente que esta nueva edición de Perspectivas Económicas de América Latina pueda servir de catalizador del diálogo entre América Latina y los países de la OCDE, lo que no puede sino redundar en beneficio de este importante debate.
Javier Santiso, Director y Economista Jefe
Centro de Desarrollo de la OCDE, Septiembre de 2008


























