Todos los ojos están puestos en la corrida financiera
La Nación
Buenos Aires, 27 de octubre de 2008
Por Carlos Pagni
“El poder de los Kirchner es hoy la sombra de lo que era. Su último fracaso está a la vista: con la estatización de las jubilaciones, decidieron adjudicarse la crisis económica que hasta ahora venían imputando a la hecatombe global. El orden social está a merced de los sindicatos y las empresas. Esos actores no constituyen en la Argentina actual un entramado. Pero de su iniciativa podrían venir las correcciones. Tal vez los Kirchner, que pensaban convocar a un pacto social, sean ahora los convocados…”. (La Nación. Argentina)
"Los principales actores de la escena financiera creen que Néstor Kirchner corre en estos días detrás de los hechos que él mismo produce…Todos los ojos están puestos ahora sobre la corrida financiera que obligó al Banco Central a desprenderse ese día de, por lo menos, otros 500 millones de dólares.Los cálculos sobre las operaciones del Central en el mercado de cambios se basan en fuentes más o menos confiables.
Las estadísticas en este caso son apenas más claras que las del Indec. Profesionales muy bien informados que expusieron en este foro atestiguaron, bajo reserva de identidad: "Sabemos lo que ocurre con la compraventa convencional, pero hay transferencias de divisas al exterior que no están incorporadas a los números oficiales". Por eso, entre los banqueros se habló el viernes de una venta de "500 millones [de dólares] plus". Pero hay expertos independientes que hablan de cifras mayores.
Otro propósito de la estatización fue (y sigue siendo) aportar capital al Banco de Desarrollo que por estas horas diseña Kirchner. Para evitar comparaciones con el fatídico Banade, él imagina una criatura casi virtual. Su corazón sería un comité de crédito, integrado por el Banco Nación, el BICE y el de la Provincia de Buenos Aires. A su fondeo se iban a destinar US$ 15.000 millones de reservas del Central, según la idea que inspiró un proyecto de ley de Mercedes Marcó del Pont.
Los actores financieros entendieron estos movimientos de un modo muy distinto del previsto por Boudou y sus jefes. Entre los financistas y economistas que llegaron a Mendoza, llamó la atención la falta de confianza de los bonistas en que el Gobierno se alejaría del default con sus nuevos recursos…
…La pretensión oficial de operar en la tormenta sin programa y sin especialistas comienza a resultar escandalosa en empresas y sindicatos. El empeño de Kirchner de hacer macroeconomía de entre casa cuando el mundo y la Argentina se hunden en problemas cada vez más complejos está llegando a su fin.
El poder de los Kirchner es hoy la sombra de lo que era. Su último fracaso está a la vista: con la estatización de las jubilaciones, decidieron adjudicarse la crisis económica que hasta ahora venían imputando a la hecatombe global. El orden social está a merced de los sindicatos y las empresas. Esos actores no constituyen en la Argentina actual un entramado. Pero de su iniciativa podrían venir las correcciones. Tal vez los Kirchner, que pensaban convocar a un pacto social, sean ahora los convocados…".
Extracto del artículo publicado por el diario La Nación


























