El nuevo ogro filantrópico kirchnerista
La Nación
Buenos Aires, 26 de octubre de 2008
Por Fernando Laborda
“el Gobierno se encontrará ante dos opciones. La primera es tratar de desandar lo andado…quizá procurando modificar algunos vicios del sistema jubilatorio privado sin impulsar una drástica reforma. La segunda alternativa es redoblar su apuesta…en este último caso, al límite que opusieron los mercados, podría sumarse la furia contenida de muchos ciudadanos que no están dispuestos a seguir soportando nuevos ataques a la propiedad privada”. (La Nación. Argentina)
"…Néstor Kirchner llegó al poder en 2003 con la promesa de garantizar un país serio. La necesidad de calidad institucional que se advertía bajo la vaga consigna Que se vayan todos era una fuerte demanda ciudadana por aquel entonces. Sin embargo, buena parte de los argentinos pareció darse por satisfecho con el proceso de recuperación económica que se registró en los primeros años del gobierno kirchnerista. Los reclamos de institucionalidad y transparencia parecieron quedar archivados. Y los Kirchner jamás se preocuparon por esa cuestión.
…La burocracia K es mucho más pequeña, concentrada y verticalista que la del PRI. Todo pasa por Néstor Kirchner y todo se resuelve alrededor de la mesa chica, cada vez más chica, de Olivos. Pero, al igual que el viejo partido mexicano, reconoce un mismo corazón que permite mantener vivo su organismo: la caja.
Según esta concepción patrimonialista del kirchnerismo, el Estado es virtualmente un bien ganancial del matrimonio gobernante.
…A la voracidad fiscal del Gobierno, la adopción de la estatización del sistema jubilatorio privado sumó la impericia y la improvisación propias de quien siempre parece correr detrás de los hechos, además de un pésimo manejo de los tiempos.
A la incertidumbre y el temor que ya existían como fruto de la crisis financiera internacional, el Poder Ejecutivo añadió más incertidumbre y más temor. Como si hubiera pretendido apagar un incendio con nafta.
El país estaba, semanas atrás, ante una tan inesperada como magnífica oportunidad para repatriar capitales en el exterior de argentinos atemorizados por las peripecias que les deparó la crisis mundial. Tras el súbito anuncio presidencial sobre el manotazo a los fondos previsionales administrados por las AFJP, esa oportunidad se alejó rápidamente.
A menos de un mes de que Cristina Kirchner hablara con jactancia del efecto jazz, el mundo volvió a hablar del efecto tango. Los gobiernos de Uruguay, Chile y Perú se desesperaron por evitar cualquier contagio: "No somos la Argentina!", exclamaron sus funcionarios.
En un país serio, cualquier decisión sobre un nuevo régimen previsional demora meses o años. Los Kirchner pretenden que un proyecto ideado en la noche del jueves en Olivos y terminado de redactar el lunes siguiente sea debatido y aprobado por las dos cámaras del Congreso en apenas un mes. Por si fuera poco, se trata de una propuesta que, al igual que el aumento de las retenciones al campo, nunca había sido mencionada en la campaña electoral de Cristina Kirchner.
…el gobierno nacional toma decisiones sin siquiera pensar en la reacción que se producirá al día siguiente. Así, termina logrando el efecto contrario al esperado.
Se brindó el mensaje de que los Kirchner son capaces de cualquier cosa y, de un plumazo, se destruyó el mercado de capitales.
Se dijo que se buscaba proteger los fondos de los futuros jubilados. Pero sólo con el anuncio de la controvertida iniciativa se logró que, en el término de una semana, esos ahorros perdieran casi lo mismo que habían perdido en un año.
En la concepción del poder que tienen los Kirchner, el control sobre la economía es la principal garantía de gobernabilidad.
A la luz de los resultados que provocó el anuncio de la estatización de la jubilación privada, pareció quedar al descubierto que el Gobierno tiene cada vez menos control sobre la economía real y que la gobernabilidad se ve cada vez más amenazada.
A partir de mañana, el Gobierno se encontrará ante dos opciones. La primera es tratar de desandar lo andado, manejando los tiempos de manera que el retroceso no sea visto como una dramática derrota política, quizá procurando modificar algunos vicios del sistema jubilatorio privado sin impulsar una drástica reforma. La segunda alternativa es redoblar su apuesta, siguiendo la conocida lógica kirchnerista del jugador empedernido. Claro que en este último caso, al límite que opusieron los mercados, podría sumarse la furia contenida por ahora de muchos ciudadanos que no están dispuestos a seguir soportando nuevos ataques a la propiedad privada".
Extracto del artículo publicado por el diario La Nación


























