Petardos en Bogotá
El tiempo
Bogotá, 24 de octubre 2008
Por El Tiempo (Colombia)
“…Una guerrilla que, tras 40 años de “lucha armada”, se encuentra en el máximo grado de impopularidad y aislamiento puede pensar que colocar bombas en lugares públicos es una forma de hacer presencia y de refutar las interpretaciones de su creciente debilidad. Caer en la tentación del terrorismo urbano como expresión de supervivencia política es algo que las Farc siempre habían rechazado en sus textos y discursos. Pero todo indica que la cosa es hoy a otro precio”. (Editorial de El Tiempo. Colombia)
"La explosión de seis artefactos en puntos del norte y occidente de la capital marcaron este jueves una caótica jornada con un saldo de 16 heridos leves. Lo más importante ante esta escalada terrorista es mantener la calma, no magnificar los hechos ni contribuir al estado de zozobra colectivo con versiones alarmistas o tesis descabelladas.
No hay que hacerle el juego en ese sentido al terrorismo, que busca precisamente eso: crear un pánico social, sembrar la incertidumbre entre la gente y minar las bases de la confianza que el país ha recuperado en sus instituciones.
La vía del terror como mensaje "político" -la bomba en el bus, el petardo en la vía pública ha sido siempre el recurso desesperado de quienes no han logrado imponer sus tesis a través de otras formas de lucha y acuden a la más cobarde y vil. A tal punto que quienes lo practican nunca dan la cara ni se atreven a "reivindicar" sus actos. Aunque todos sabemos de dónde proceden estos "ponebombas" y qué fines persiguen.
Una guerrilla que, tras 40 años de "lucha armada", se encuentra en el máximo grado de impopularidad y aislamiento puede pensar que colocar bombas en lugares públicos es una forma de hacer presencia y de refutar las interpretaciones de su creciente debilidad. Caer en la tentación del terrorismo urbano como expresión de supervivencia política es algo que las Farc siempre habían rechazado en sus textos y discursos. Pero todo indica que la cosa es hoy a otro precio.
Saben que el terrorismo urbano causa daño; perturba, desestabiliza, genera mala prensa e induce a la sobrerreacción de las autoridades. Por eso lo practican y por eso, sin desconocer la gravedad de los hechos, es que no hay que hacerles el juego. Sincronizar estos actos con un día de paro estatal que se desarrolló pacíficamente y en momentos en que hay marchas sociales por todo el país es darles munición a quienes buscan criminalizar la protesta social.
Preocupa asimismo no sólo la simultaneidad de los ataques -que indican un grado de organización-, sino la periodicidad con que están explotando petardos en la capital. La respuesta de las autoridades distritales es fundamental para recuperar la sensación de seguridad ciudadana"


























