Cómo capear el temporal
La Segunda
Santiago de Chile, 10 de octubre de 2008
Por Juan Andrés Fontaine
“Es cierto que el alza del dólar puede dificultar el control de la inflación, pero está siendo parcialmente neutralizada por la caída del petróleo y los alimentos. El peligro inflacionario sigue presente, pero el muy probable enfriamiento de la actividad económica la ha de hacer batirse en retirada”. (La Segunda. Chile)
"El estruendoso derrumbe de Wall Street y otras plazas bursátiles no podía sino repercutir en Chile. Pero la virulenta alza del dólar, la caída de las bolsas y la elevación del costo del crédito nos han tomado por sorpresa. ¿Será que se nos viene el huracán? Un análisis frío de las condiciones actuales de la economía nacional debería despejar los temores, pero en tiempos de tormenta hasta las mejores naves pueden naufragar si no son piloteadas con destreza…
…es en la adversidad cuando se aprecian con claridad las ventajas de la precavida estrategia fiscal y cambiaria seguida por Chile. Si nuestras autoridades hubiesen cedido a las tentaciones y presiones por gastar las rentas extraordinarias del cobre, hoy las necesidades de financiamiento externo serían muy superiores. En cambio, ahora enfrentamos un eventual faltante financiero apertrechados con un alto de nivel de reservas internacionales en el Banco Central y la Tesorería. Todo ello es muy tranquilizador, pero, cuidado, ese blindaje está lejos de hacernos invencibles…
…Han hecho muy bien el Banco Central y el Fisco en contener el alza del costo del crédito proveyendo la necesaria liquidez en pesos y dólares. Nada hay más devastador para la actividad económica que la sequía crediticia. Han hecho muy bien en mantener la cabeza fría y dejar al dólar subir al ritmo de la incertidumbre. El alza del tipo de cambio transmite una señal positiva hacia el grueso del sector productivo y estimula el ingreso de capitales al país.
En verdad, la verdadera fortaleza de la economía nacional para afrontar la tormenta está en la confianza que despierta una economía bien manejada, abierta y flexible. En los últimos ocho años, la libertad cambiaria y la apertura del mercado de capitales han permitido al sector privado acumular importantes ahorros en el exterior. De acuerdo a las estimaciones del Banco Central, las inversiones financieras y otros activos de corto plazo del sector privado en el exterior -AFPs incluidas- alcanzaban a casi US$ 90.000 millones a junio pasado, un monto 10 veces superiores al de 1997 y casi el doble del mantenido por el Fisco y el Banco Central. En un mercado libre, la incertidumbre sobre el financiamiento externo eleva el precio de dólar. Esa es la señal necesaria para estimular el regreso al país de alguna parte de los ahorros mantenidos afuera y ponerlos a trabajar en la industria exportadora. Aunque suele asustar, el alza reciente del dólar es saludable. Con un tipo de cambio real 40% más alto que al inicio de la crisis asiática, contamos con un sector exportador más potente y competitivo. La mitad de sus ventas se destinan a las economías emergentes, hoy más dinámicas y seguras que el mundo desarrollado.
Es cierto que el alza del dólar puede dificultar el control de la inflación, pero está siendo parcialmente neutralizada por la caída del petróleo y los alimentos. El peligro inflacionario sigue presente, pero el muy probable enfriamiento de la actividad económica la ha de hacer batirse en retirada. El Banco Central ha hecho bien en mantener en 8,25% la tasa de interés en el día de ayer. Pero debe perfeccionar sus operaciones monetarias para asegurar que ella realmente sea la referencia clave para el costo del crédito en Chile".
Extracto del artículo publicado por el diario La Segunda

























