Prepararse para la guerra para mantener la paz

Infolatam
Madrid, 6 de octubre de 2008
Por Rogelio Núñez

“…Muchos creen que vivimos en un mundo ideal y que no es necesario invertir en defensa pues consideran que eso sólo lo hacen gobiernos de derecha e imperialistas. Pero las amenazas actuales exigen que los gobiernos serios, de derecha-Uribe- o de izquierdas -la Concertación en Chile y el propio Lula-, inviertan en su propia defensa pues los desafíos y los peligros son muchos”.

Recientemente en un programa de la Cadena Ser, "Ser Aventureros", se escuchaban las reflexiones de un periodista refiriéndose al gobierno de Brasil. Aseguraba el "analista" que Lula había decepcionado con sus políticas ahora ya nada sociales puesto que incluso compraba a Francia submarinos nucleares cuando "millones de brasileños mueren de hambre".

Estas reflexiones están plagadas de tópicos, lugares comunes, simplismo intelectual y desconocimiento del mundo en el que vivimos. No es de extrañar ya que son más comunes de lo esperado en periodistas que han pasado por la universidad pero que están anclados en los postulados rancios de mayo del 68 ("haz el amor y no la guerra").

En primer lugar, en Brasil no hay millones de personas que se mueren de hambre. En Brasil hay millones de pobres pero nadie se muere de hambre. Brasil no es Malawi. Y los planes sociales de Lula (con todas sus limitaciones y su clientelismo) han sacado a millones de personas de la pobreza. 

El último informe del Instituto de Pesquisa Económica Aplicada (Ipea) señaló que la tasa de pobreza en Brasil pasó de 35% en 2003 a 27,1% de la población en 2006, y se espera que caiga a 24,1 en 2008.

En segundo lugar, el autor intelectual de esas afirmaciones, el señor Javier Gregori (y los periodistas y analistas que piensan como él) desconocen que Brasil es ya una potencia regional con intereses más allá de sus fronteras. Unos intereses que corren peligro como se ha visto en los dos últimos años (la nacionalización de Petrobras en Bolivia en 2006, la expulsión de Odenberg en Ecuador en 2008 y las amenazas que en Paraguay sufren los brasileños cultivadores de soja instalados allá).

Esos periodistas exigirían a los gobiernos de sus países que defendieran a sus compatriotas pero le niegan ese mismo derecho a los ejecutivos de los "países en desarrollo".

Por no hablar de que de alguna manera habrá que proteger los recientes decubrimientos de inmensas bolsas de petróleo en el mar que baña las costas de Brasil. Y es en ese contexto donde se explica la compra del submarino nuclear a Francia.

Muchos creen que vivimos en un mundo ideal, y que no es necesario invertir en defensa pues consideran que eso sólo lo hacen gobiernos de derecha e imperialistas. Pero las amenazas actuales exigen que los gobiernos serios, de derecha-Uribe- o de izquierdas -la Concertación en Chile-, inviertan en su propia defensa pues los desafíos y los peligros son muchos:

los cárteles transnacionales de la droga, el terrorismo internacional (recuérdese el atentado fundamentalista contra una asociación judía en Buenos Aires en 1994 o la presencia de Al Qaeda en la triple frontera entre Paraguay, Argentina y Brasil) o los vecinos peligrosos e inestables.

Si tu vecino se arma hasta los dientes qué alternativa te queda. La Venezuela de Hugo Chávez está en plena carrera armamentística lo cual obliga a sus vecinos a prepararse porque nunca se sabe si tu amigo de hoy puede ser tu rival de mañana. En política internacional no hay ideologías sólo intereses. No se pueden cerrar los ojos al mundo en el que vivimos. En definitiva, como dijo el otro "el mundo es como es y no como quisiéramos que fuese".

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