Buscando un keynes

La República
Lima, 1¬? de octubre de 2008
Por Mirko Lauer

“La bonanza se va de entre las manos. La pugna gasto fiscal/austeridad fiscal ya está en las calles, perceptibles en la facilidad con que se vienen multiplicando paros y otras movilizaciones. La pregunta sobre si el gobierno se mantendrá en la superortodoxia económica quizás ya no tiene la respuesta afirmativa automática de estos dos últimos años”. (La República. Perú)

"…Ideas como que cuanto menos Estado mejor o que el mercado por su cuenta se encarga de resolver los problemas económicos ya están en entredicho en el hemisferio norte y, siguiendo la tradición, no deben tardar en aterrizar aquí para influir en los discursos políticos. Esto después de la batalla entre ajuste y gasto fiscal hoy en curso.

No solo los políticos de la izquierda, que nunca abandonó la idea de un Estado fuerte, van a estar buscando un John Maynard Keynes. También lo harán aquellos empresarios que vayan entrando al caldero hirviente de la recesión. Por lo pronto las exportaciones han empezado a sufrir las consecuencias de una menor demanda y de precios más bajos.

Prácticamente no hay manera de que el gobierno deje de pagar pato por los problemas de ruta que nos esperan. El gran público no es de hacer grandes elaboraciones en temas económicos, y espera que quien es visto como todopoderoso aporte también todas las soluciones, y de paso encuentre algunos culpables para la exhibición pública.

Mientras aquí no quiebre o cierre sus operaciones ninguna empresa de primera magnitud, el proceso va a ser gradual, al ritmo del deterioro de los indicadores sociales. La relación alzas de precios/baja en las encuestas es un adelanto de este proceso, pero no cuenta ni una fracción de la historia que vendrá con el paso de los meses.

Pronósticos terribles no faltan, todos bajo el signo del contagio: deflación, sequía de créditos hacia el país, retracción de las inversiones, eventualmente nuestra propia versión de una recesión. Aunque con la estructura productiva que hay, nadie se sorprenda si seguimos creciendo al 9% en un barrio mientras los demás barrios se paralizan.

Lo cual nos devuelve a la política. La derecha en todas sus formas no tiene un discurso convincente para tiempos de crisis, más allá de la proverbial invitación al sacrificio. En cambio un discurso nacionalista articulado se puede ir llenando de argumentos atractivos tanto para los trabajadores como para los capitalistas.

La bonanza se va de entre las manos. La pugna gasto fiscal/austeridad fiscal ya está en las calles, perceptibles en la facilidad con que se vienen multiplicando paros y otras movilizaciones. La pregunta sobre si el gobierno se mantendrá en la superortodoxia económica quizás ya no tiene la respuesta afirmativa automática de estos dos últimos años".

Extracto del artículo publicado por el diario La República

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