Bolivia: suspendido el diálogo entre Gobierno y prefectos opositores

Infolatam
La Paz, 2 de octubre de 2008

Una vez más los prefectos opositores al presidente de Bolivia, Evo Morales, suspendieron  “temporalmente” el diálogo con el Gobierno, al que acusaron de incumplir las bases del proceso de negociaciones con una “cacería” contra ciudadanos y líderes de sus regiones. El Gobierno se mostró “extrañado” y “preocupado” por la “ruptura unilateral” de las negociaciones y señaló que “no es posible que los prefectos quieran postergar o suspender el diálogo con la intención de proteger o encubrir un delito común”.

Las claves

  • Los opositores dicen sufrir por parte del Gobierno malos tratos y una guerra psicológica.
  • El desencadenante de la ruptura fue la detención de un ciudadano acusado de participar en un atentado contra gasoductos de septiembre pasado.

Bolivia en flagrante retroceso

El análisis
Horst Grebe

Horst Grebe

“…En primer lugar, no son los prefectos los que pueden garantizar la aprobación de una ley en el Parlamento porque ninguno de ellos está representado directamente en el Senado. En segundo lugar, en el diálogo de Cochabamba los partidos políticos con representación parlamentaria son meros testigos de piedra, puesto que no se contempló su participación efectiva y vinculante en los compromisos avalados por UNASUR, lo que representa ciertamente un grueso error.
Tercero, la capacidad de realizar campañas comunicacionales eficaces está fuertemente concentrada en el lado del oficialismo. Y, por último, en Bolivia no hay en estos momentos nada que se parezca a una oposición política coordinada, con objetivos precisos y con un mínimo de recursos organizacionales, pero por encima de todo, conducida por un liderazgo genuinamente democrático e inspirado en una visión nacional de largo alcance…”

En nombre de los prefectos opositores, el gobernador de Tarija, Mario Cossío, anunció la suspensión temporal del diálogo y exigió la intervención directa de Morales para salvar los contactos, que no dio por rotos. "Está en manos del presidente que continuemos o no" el diálogo, afirmó Cossío en la ciudad de Cochabamba (centro), escenario de las conversaciones que comenzaron el 18 de septiembre el Gobierno y la oposición autonomista con el objetivo de poner fin a la ola de conflictos vividos en el país.

El desencadenante de la decisión anunciada por los prefectos fue la detención de un ciudadano del departamento de Tarija (sur) acusado por el Gobierno de participar en uno de los atentados contra gasoductos y refinerías perpetrados durante las protestas opositoras de septiembre pasado.

El gobernador tarijeño denunció que, a lo largo de este proceso de diálogo, los opositores han sufrido por parte del Gobierno "malos tratos, continuas agresiones, amenazas gubernamentales (…) y una permanente guerra psicológica y campañas mediáticas adversas", que, según dijo, han soportado con "estoicismo". Pero los prefectos consideran "inadmisible" que el Ministerio de Gobierno (Interior) ordenara la detención de "un ciudadano común" en la localidad de Villamontes por haber participado en las protestas opositoras registradas en septiembre.

Según el líder opositor, en el entorno de Morales "existen sectores que están buscando que el diálogo nacional fracase, que quieren sustituir las mesas de trabajo por la violencia y que buscan evitar una salida pacífica a la crisis nacional". Por ello, reclamó la "palabra oficial" del presidente para que garantice el cumplimiento del acuerdo inicial que dio paso al diálogo y la restitución de las garantías constitucionales de los ciudadanos.

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