Cristina intenta volver a empezar
Clarín
Buenos Aires, 24 de agosto de 2008
Por Eduardo Van der Kooy
“Resulta difícil negar, a esta altura, que el matrimonio presidencial empieza a insinuar permeabilidad a algún cambio. Aunque ese cambio tiene todavía límites precisos: refiere al estilo de Cristina y de Kirchner, refiere a la urgencia de rearmar el sistema político, que se deshilachó por el conflicto con el campo. Se trata del sistema que requieren ahora para gobernar y más adelante para afrontar el desafío electoral. Pero el matrimonio sigue siendo renuente a repasar el rumbo de su gestión, a meter mano en cuestiones que arrojan dudas sobre el futuro”. (Clarín. Argentina)
"Ocho meses después de haber asumido su esposa, Cristina, y a ms de treinta días del final del lado salvaje del conflicto con el campo, Néstor Kirchner parece haber empezado a tomar conciencia de que su poder y su destino no volverán a ser nunca más como alguna vez fueron. ¿Señales? El primer plano imprescindible que le ha dejado a la Presidenta. Su prolongado silencio y las apariciones públicas fugaces. Elasticidad donde hasta hace poco reinaba la intransigencia. Mensajes resignadamente amistosos con peronistas a los que había jurado crucificar.
El matrimonio presidencial ha puesto, al menos, un pie sobre la tierra. No todavía los dos. La crisis no es sólo un relato de los diarios. Esa crisis es la que menguó el capital político que se había llevado Kirchner al llano y que había juntado Cristina en las elecciones de octubre. Los planes han cambiado bruscamente: ningún kirchnerista trabaja ya con la hipótesis de una sucesión en el 2011. Ni siquiera pueden detenerse a pensar en las legislativas del año que viene. La realidad indica que la Presidenta y su marido están obligados ahora a intentar rehacer cada día un trazo del poder dañado. A pelear por la subsistencia política y no por un sueño fastuoso.
Algo conocen de esa pelea. Kirchner gobernó sus primeros dos años con apenas el 22% de los votos y un cuadro de suma precariedad. Fue tal vez, vista a la distancia, su mejor época. Pero el matrimonio cuenta ahora para repetir aquella historia con una enorme desventaja: la sociedad ha perdido buena parte de sus esperanzas, ha perdido también el miedo y convirtió las expectativas de aquel tiempo en un profundo y, a veces, exagerado mal humor.
…Resulta difícil negar, a esta altura, que el matrimonio presidencial empieza a insinuar permeabilidad a algún cambio. Aunque ese cambio tiene todavía límites precisos: refiere al estilo de Cristina y de Kirchner, refiere a la urgencia de rearmar el sistema político, que se deshilachó por el conflicto con el campo. Se trata del sistema que requieren ahora para gobernar y más adelante para afrontar el desafío electoral. Pero el matrimonio sigue siendo renuente a repasar el rumbo de su gestión, a meter mano en cuestiones que arrojan dudas sobre el futuro.
…Cristina y Kirchner han constatado la existencia de una política cambiante y frágil. Comenzaron a dar respuestas acordes a la nueva situación. Es un enigma, en cambio, si aquella constatación se extendió también a los temblores de la economía y de un mundo mucho menos predecible que poco tiempo atrás. Eso explica cierto desasosiego que aún persiste en la Argentina".
Extracto del artículo publicado por el diario Clarín


























