Política económica con debilidad política

Infolatam
Buenos Aires, 14 de agosto 2008
Por Juan Carlos de Pablo

(Especial para Infolatam).-
“… Para ser creíble, Cristina Fernández de Kirchner tiene que “resetear” su gobierno. Incorporando gente creíble, a los cuales les tiene que dar poder de decisión. Si lo hace, en una de esas los argentinos le creemos y vendemos dólares en vez de comprar, y compramos títulos públicos en vez de vender; volviendo a pesar en términos de producción, empleo, etc. Si no lo hace, y rápido, se seguirá acercando al precipicio”.

Argentina es un país presidencialista y personalista. En las tres oportunidades en que durante la segunda mitad del siglo XX el presidente se debilitó, no hubo ministro de economía capaz de compensar la referida falencia. Ni Pinedo, Alsogaray y Méndez Delfino pudieron con Guido, ni Cafiero-Di Tella con Martínez de Perón, ni Cavallo con De la Rúa.

La creciente y ostensible debilidad política del gobierno presidido por Cristina Fernández de Kirchner, ocurre en medio de un contexto internacional que dejó de "bancar" cualquier contratiempo interno, y en una etapa del ciclo económico donde se terminaron las buenas noticias.

Porque Néstor Kirchner pudo mostrar notables resultados económicos, porque infló la economía luego de una fuerte recesión, aprovechó una notable mejora de los términos del intercambio y consumió stocks (de mano de obra y capacidad instalada, industrial y energética). Pero esto ya pasó. No estamos creciendo más a tasas chinas (me pregunto si estamos creciendo), la tasa de inflación está bien por encima de 20% anual, y cuando la economía deja de crecer la lucha por la distribución del ingreso se vuelve más salvaje. Tanto más, cuanto más débil sea el gobierno de turno.

Para ser creíble, Cristina Fernández de Kirchner tiene que "resetear" su gobierno. Incorporando gente creíble, a los cuales les tiene que dar poder de decisión. Si lo hace, en una de esas los argentinos le creemos y vendemos dólares en vez de comprar, y compramos títulos públicos en vez de vender; volviendo a pesar en términos de producción, empleo, etc. Si no lo hace, y rápido, se seguirá acercando al precipicio.

¿Lo hará o no, antes de desmoronarse? Esta es la pregunta. Tan buena es la pregunta que no tiene contestación (cuando la mitad dice una cosa y la otra mitad lo contrario, es porque nadie sabe. Pero no porque seamos brutos, sino porque es imposible saber). En el "mientras tanto" los argentinos, que no somos particularmente inteligentes pero tenemos mucha más experiencia de los suizos o los finlandeses, hacemos lo menos posible y nos preparamos para la versión 2008 del "Diluvio Universal".

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