El relevo
Semana
Bogotá, 22 de junio de 2008
Por Semana (Colombia)
“…Pero Valencia no es un toro fácil de domar. Y con seguridad será protagonista de las movidas que se den en la eventualidad de que reviva alguna posibilidad de un acuerdo humanitario. Sin duda empieza una nueva etapa para el gobierno con Valencia a la cabeza de la política. “. (Semana. Colombia)
"…Valencia llega al ministerio en una coyuntura peor que la de aquella época. La crisis creada por el escándalo de la para-política está lejos de terminar y la polarización en el Congreso entre las fuerzas uribistas y las opositoras está al rojo vivo. Sumado a esto, la coalición de los partidos de gobierno se empieza a fracturar y es muy probable que en la próxima legislatura se agudice aun más.
"Valencia está recargado", dijo a SEMANA un funcionario de la Casa de Nariño. Y más le vale que sea cierto. El 20 de julio, cuando el gobierno presente la nueva reforma política que seguramente llegará sin un consenso entre los partidos, el Ministro del Interior tendrá que mantener el pulso. La credibilidad del gobierno en una iniciativa como esta quedó en entredicho después del trabajo que hizo Holguín para hundir la pasada reforma.
Y claro, está el tema de la reelección. En el segundo semestre del año llegará al Congreso el proyecto de ley que busca aprobar un referendo que le abra paso a una nueva reforma a la Carta que permita la segunda reelección del presidente Álvaro Uribe. Y es fácil anticipar que llegado este momento, toda la actividad política se centrará exclusivamente en ese forcejeo.
Pero, además de la cartera de Gobierno, Valencia asume la de Justicia en el peor momento de las relaciones entre Uribe y la Corte Suprema. El miércoles de la semana pasada ya tuvo contactos con el presidente de la Corte, Francisco Ricaurte, para empezar a tender puentes que mejoren los vínculos. Está por verse cuán efectivos podrán resultar esos acercamientos, ya que los temas que distancian al Palacio de Nariño y sus vecinos del Palacio de Justicia son de grueso calado: la extradición de los jefes paramilitares y la para-política, entre muchos otros.
En su primera aparición frente a la prensa con el nuevo cargo, Valencia Cossio envió el viernes un mensaje conciliador a la rama judicial: "Cuando la justicia brilla, brilla también la libertad".
En el papel de ministro de Justicia tendrá también que frentear el 'chicharrón' del Inpec y el caos carcelario, un problema crónico que prácticamente ningún gobierno ha podido solucionar.
Fabio Valencia es uno de esos políticos a los que el tema de la paz tocó irremediablemente, y es previsible que su participación en este asunto no sea marginal. Alguna vez, en estos tres años en Palacio, el presidente Uribe lo encargó de los contactos con las Farc, pero su gestión fue flor de un día. Además de la complejidad que tiene el tema para el Presidente, también trascendieron los roces que tuvo con el alto comisionado para la paz, Luis Carlos Restrepo.
Pero Valencia no es un toro fácil de domar. Y con seguridad será protagonista de las movidas que se den en la eventualidad de que reviva alguna posibilidad de un acuerdo humanitario
Sin duda empieza una nueva etapa para el gobierno con Valencia a la cabeza de la política. Desde cuando comenzó, esta cartera es la que más cambios ha tenido y ha estado a cargo de cuatro personajes de muy distinto perfil.
Primero fue Fernando Londoño, que en el ímpetu del comienzo del gobierno de la seguridad democrática desató trifulca con la Corte Constitucional y fracasó en su intento de sacar adelante una reforma a la justicia. Luego llegó Sabas Pretelt, que con su espíritu conciliador supo manejar al Congreso para aprobar leyes tan difíciles como la de Justicia y Paz. Y al último, Carlos Holguín, le tocó padecer la crisis de la para-política que marcó con un sello de ilegitimidad al Congreso.
Y ahora llega Valencia Cossio. De los tres, es el más experimentado jugador de la política. Por algo será…".
Extracto del artículo publicado por la revista Semana


























