Ausencia doble

Reforma
México 2 de junio 2008
Por Denise Dresser

“… Aquí en la República deteriorada, las instituciones no generan la participación popular porque el sistema político/económico es tan elitista, tan corrupto, tan poco sensible a su población…. En México hay competencia, pero ocurre entre partidos corrompidos y clientelares. En México hay gobiernos electos pero poco representativos. Frente a esta realidad, el reformismo de Felipe Calderón no podrá llegar muy lejos”. (Reforma. México)

Aquí en la República desilusionada, hay una ausencia doble: falta buen gobierno y falta buena sociedad. Faltan "comunidades cívicas" en donde los ciudadanos confían unos en otros, obedecen la ley, siguen las reglas y promueven el bien público -porque saben que alguna autoridad los sancionará si no lo hacen. Aquí en la República deteriorada, las instituciones no generan la participación popular porque el sistema político/económico es tan elitista, tan corrupto, tan poco sensible a su población. Y por ello produce ciudadanos pero sólo de nombre que no cuentan con canales eficaces de participación e influencia, más allá de su voto. Pueden tachar una boleta electoral pero no pueden remover a un gobernador corrupto. Pueden llevar a un político al poder pero no incidir en cómo lo ejerce. En México hay competencia, pero ocurre entre partidos corrompidos y clientelares. En México hay gobiernos electos pero poco representativos.

Frente a esta realidad, el reformismo de Felipe Calderón no podrá llegar muy lejos. Si la gobernabilidad democrática no mejora, el crecimiento económico del 6 por ciento que el Presidente augura jamás ocurrirá. Si las reglas que permiten el patrimonialismo de las instituciones y condonan la corrupción no cambian, las reformas aplaudidas jamás lograrán su cometido. A México le urge escapar de los depredadores y sólo lo logrará mediante reglas rigurosas e instituciones imparciales. Mediante auditores y ombudsmans y comisiones con capacidad para investigar y sancionar. Mediante la presión pública y el castigo que debe acarrear. Mediante el fortalecimiento de las instancias que exigen la rendición de cuentas y la autonomía de quienes trabajan en ellas. Mediante la reelección legislativa y los vínculos entre gobernantes y gobernados que debe asegurar.

Se trata -en esencia- de cambiar cómo funciona la política y cómo funciona la sociedad. Y ello también requerirá construir ciudadanos capaces de escribir cartas y retar a las élites y fundar organizaciones independientes y fomentar normas cívicas y sacudir conciencias y escrutinar a los funcionarios y cabildear en nombre del interés público. Se trata de reconocer, como lo escribiera James Madison, que si los hombres fueran ángeles, ningún gobierno sería necesario. Para precisamente para eso debe existir el Estado: para remediar con buenas reglas la ausencia de hombres angelicales. Y a los mexicanos les corresponde tanto exigirlas como cumplirlas, no al revés."

Extracto del artículo publicado en Reforma (México)

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