Exhortación al diálogo y la prudencia
La Nación
Buenos Aires, 28 de mayo 2008
Por La Nación (Argentina)
“.. Es menester, entonces, que el Gobierno descomprima con urgencia una situación originada en el infortunio de algunas de sus decisiones, cuyas derivaciones van más allá del supuesto “yuyo” al cual se refirió la Presidenta en errónea alusión a la soja..” (Editorial de La Nación. Argentina)
"El conflicto entre el Gobierno y el campo se ha desbordado hacia múltiples ámbitos de la actividad nacional. Sería una rara excepción que alguien pudiera sentirse ajeno a una crisis que se ha hecho sentir en un amplísimo espacio del territorio nacional y ha afectado el desenvolvimiento comercial, económico y financiero del país.
…. Son el Gobierno y sus portavoces oficiales y oficiosos los que deben medir el peso de las palabras y de los actos con tanta o mayor dedicación que los ciudadanos del común. Siempre serán pocas las advertencias de orden general a fin de que el conflicto evite, por recias que fueren las expresiones intercambiadas por ambos lados, entrar en planos comprometidos para la paz social de la República.
Urge, en cuanto al Poder Ejecutivo, una revisión atinada de medidas que constituyen un desapoderamiento ilegítimo de los ingresos del sector más dinámico de la economía argentina. Si eso se produce como consecuencia de un diálogo razonado con el ruralismo, mejor. Empero, siempre será bienvenida, al margen de las formalidades que la objetiven, una rectificación de los excesos contenidos en la resolución que ha elevado los gravámenes en cuestión a un punto límite y que devolvió al llano al ministro de Economía responsable del desatino, además de dejar en situación desairada a otros funcionarios políticos.
El país necesita recuperar cuanto antes su marcha, al igual que la confianza en el sentido de justicia y equilibrio de sus principales gobernantes. Nada autoriza a pensar que tramoyas políticas como las que jaquearon al país por más de medio siglo puedan ser el sucedáneo para lo que debe tener arreglo suficiente dentro del funcionamiento normal de las instituciones.
No existe un solo indicio de que algún sector ponderable del país esté suponiendo que este conflicto excede lo que pueda resolverse dentro del orden constitucional pleno. Constituye, pues, una extorsión moral cualquier manifestación que pretenda neutralizar los importantes acompañamientos sociales de la protesta del campo bajo la ligereza de un tipo de acusación que se ha usado con demasiada frivolidad en estos últimos años y, en particular, en las últimas semanas.
La democracia reconquistada en 1983 debe ser robustecida con la palabra y con ejemplos. Estos serán tanto o más rotundos que los de otros si provienen de quienes desempeñan responsabilidades que les han sido confiadas por el voto popular.
Es menester, entonces, que el Gobierno descomprima con urgencia una situación originada en el infortunio de algunas de sus decisiones, cuyas derivaciones van más allá del supuesto "yuyo" al cual se refirió la Presidenta en errónea alusión a la soja, ya que ellas afectan a casi toda la cadena productiva agropecuaria, desde la leche hasta las carnes. Dispone el Poder Ejecutivo de los medios para hacerlo ya mismo. No debe jugar a las escondidas y debe evitar, como principal objetivo, el desgaste del adversario ocasional, porque se desgasta a sí mismo. Hasta el momento, es mucho lo que ha ido dejando en el camino de un peso específico que debería haber preservado con mayor criterio: el período constitucional en ejercicio apenas ha comenzado y quedan tres largos años por delante…"
Editorial del diario La Nación. Buenos Aires. (Argentina)


























