Silencio de Cristina Kirchner convierte al peronismo en un portavoz oficial en la crisis

Infolatam/Efe
Buenos Aires, 28 de mayo 2008

El silencio del Gobierno argentino respecto a la crisis con los productores agropecuarios ha convertido al Partido Justicialista, liderado por el ex presidente Néstor Kirchner, en portavoz de la política oficial para encarar un conflicto que ha entrado en vía muerta tras setenta y cinco días de tensión. El justicialismo, peronista, asestó este martes un mazazo al proceso con una dura declaración en la que calificó a los dirigentes de las patronales agrarias de “antidemocráticos” y “golpistas”.
                                       
                                          (La Nacion. La foto que habla. NIk)

La respuesta no se hizo esperar y los productores iniciaron hoy la tercera fase de paros desde que estalló el conflicto, el más grave que enfrenta la presidenta Cristina Fernández en los cinco meses transcurridos desde que inició su mandato.

Mientras Gobierno y dirigentes rurales radicalizan sus posturas en una crisis que comenzó como una protesta por el incremento de las retenciones a la exportación de granos y que costó el puesto de ministro de Economía a Martín Lousteau, la sociedad reclama soluciones.

"La desmesura se ha apoderado del Gobierno y también de la dirigencia rural", denunciaba hoy el columnista Fernando González, en el diario "Clarín".

"Quizá el error de diagnóstico consista en que Cristina (Fernández) administra el poder como si éste fuera realmente su primer mandato y no la segunda etapa de un kirchnerismo que todavía no advierte la magnitud del cambio en la sociedad", concluía.
Para el analista Joaquín Morales Solá, Néstor Kirchner y el peronismo "rompieron anoche cualquier posibilidad de reanudación del diálogo".

Al abrigo de la crisis ha crecido el protagonismo de dos polémicas figuras que se han erigido en portavoces de facto de una y otra parte y cuyos enfrentamientos se han convertido en una atracción para los medios de comunicación.

Los argentinos se han acostumbrado a escuchar a diario las salidas de tono de Luis D' Elía, un dirigente piquetero que actúa como fuerza de choque para bloquear movilizaciones contra el Gobierno, y de Alfredo de Angeli, un líder rural local que anima a las bases a mantenerse en pie de guerra.

Precisamente unas declaraciones de De Angeli, quien el domingo, en un acto multitudinario en la ciudad de Rosario, tildó a la presidenta de "mentirosa", fueron el pretexto del Gobierno para suspender las conversaciones con las patronales agrarias.
"El conflicto no se resolverá nunca si cada protagonista está pendiente de una frase ofensiva", advirtió Morales Solá en su columna del diario "La Nación".

Según el analista, los Kirchner no quieren negociar "pero no por lo que dijo De Angeli, sino porque el matrimonio presidencial cree que el campo debe morder antes el polvo de la derrota". Declaraciones como las del domingo han aumentado el protagonismo de De Angeli, dirigente local de la Federación Agraria Argentina que ha pasado de ser un desconocido a convertirse en una figura mediática nacional.

Popular en la zona fronteriza de Gualeguaychú por su participación en los cortes de carreteras en protesta por la instalación de una planta de celulosa en Fray Bentos (Uruguay), De Angeli cobró protagonismo como portavoz del "sector duro" de la protesta agropecuaria.

Pese a no ser un orador brillante, su popularidad ha llevado a algunos medios argentinos a bautizarle como "casi un ídolo de televisión" porque, micrófono en mano y encaramado a una camioneta, lleva dos meses arengando a las bases y animando a cortar carreteras.

Aunque se erige en portavoz de los campesinos más desfavorecidos, Alfredo de Angeli ha reconocido que arrienda, junto a su hermano mellizo, Atilio, unas 670 hectáreas de terreno. Ese es uno de los puntos flacos del dirigente que aprovecha en sus críticas Luis D' Elía, líder de la Federación de Tierra y Viviendas que integra el llamado movimiento piquetero, como se conoce a quienes usan el bloqueo de carreteras y calles como medio de protesta.

D' Elía se dio a conocer en 2001, en plena crisis, como dirigente piquetero y luego como funcionario del gobierno de Kirchner.
En este conflicto, se mantiene como "cancerbero" de la Casa Rosada (sede del Gobierno) ante cualquier amenaza de protesta antigubernamental.

Las imágenes de D' Elía repartiendo mamporros contra manifestantes críticos dieron la vuelta al país, acompañadas de comentarios demagógicos y populistas que alimentaron el enfrentamiento, como su proclamado "odio" contra la "oligarquía" y "los blancos".

D'Elía y De Angeli representan los extremos de un conflicto que ha provocado pérdidas millonarias, un intenso desgaste para el Gobierno y un grave daño también a los productores agrarios argentinos.

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