Premios Rey de España: cuando por el periodismo se puede dar la vida

Infolatam
Madrid, 8 de mayo 2008
Por Consuelo Álvarez de Toledo

“… La libertad de información no sienta bien a la tentación totalitaria. La verdad es revulsiva. Escuece. Incomoda. Y entonces viene la mano dura de siempre que te arranca las palabras de la boca, te sujeta la mano para que no escribas, te rompe la cámara en el suelo. Hoy en América Latina hay periodistas y medios de comunicación dispuestos a contar lo que algunos quisieran ocultar. La cara oscura de la corrupción, el otro lado de la vida, aquello que jamás debiera haberse conocido”.

Ayer fue un día grande para los periodistas que escribimos, hablamos, contamos historias en español. Los Premios Rey de España propiciaron la ocasión para poner de relieve el valor del periodismo como compromiso de libertad. De los periodistas como relatores, testigos, de historias a veces incómodas, a veces terribles, a veces grandiosas; instrumentos del derecho a la información, que no es un derecho  nuestro, sino de los demás; un derecho esencial para la plenitud de las personas, imprescindible para que todos puedan vivir libres.

En cada uno de los Premios Rey de España, organizado por la Agencia Efe, que ayer fueron entregados en Madrid, había un componente de este periodismo ético, resistente, crítico, incómodo para los poderes, garante de esa libertad que ayer se invocaba a la sombra del Quijote que le dice a Sancho en plena lucidez: ” por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida”.

Estos valores de la profesion periodistica, reconocidos ayer por la Agencia Efe y premiados por Don Juan Carlos, exigen ante la vida una actitud comprometida, no entreguista; valiente, no blandengue; con convicciones para resistir el aliento del poder en la nuca o en el bolsillo.

Anteayer se celbró el Dia de la libertad de prensa y los informes señalan que siete periodistas perdieron la vida en América Latina en el ejercicio de su profesión. En los últimos meses varios medios de comunicación han sufrido cierres, presiones y amenazas. La libertad de información no sienta bien a la tentacion totalitaria. La verdad es revulsiva. Escuece. Incomoda. Y entonces viene la mano dura de siempre que te arranca las palabras de la boca, te sujeta la mano para que no escribas, te rompe la cámra en el suelo.

Hoy en América Latina hay periodistas y medios de comunicación dispuestos a contar lo que algunos quisieran ocultar. La cara oscura de la corrupción, el otro lado de la vida, aquello que jamas debiera haberse conocido. Las madres de Juarez, que denuncian la impunidad de la violencia en esa ciudad de México; los paramilitares de Colombia, extendidos en una trama que asfixia aquella sociedad; el “ejecutado” de Oaxaca, triste figura de un pobre diablo que no pudo conocer el lujo de un estado de derecho.

El trayecto de las coimas, de Rio Janeiro a Buenos Aires, pasando por la corrupción; los rostros de las mujeres reducidas a la nada existencial, tan solo porque han nacido en los otros mundos que no son el nuestro; la radio que nos pone los pelos de punta con el sonido de un SOS desesperado; el descubrimiento de una tribu de pequeños hombres en la selva. Y la prosa periodístico-poética de Germán Dehesa, periodista mexicano que juega a enlazar lo viejo y lo nuevo, lo de aquí y lo de allá, en síntesis histórica que traspasa lo convencional.

Con todos ellos, y con tantos otros que trabajan en tan crudas condiciones, el periodismo cobraba ayer su más hermoso sentido. En horabuena a todos.

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