Referéndum, breve repaso
El Deber
Santa Cruz, 5 de mayo 2008
Por El Deber (Bolivia)
“…Desesperados, los vándalos, porque nadie respondía ni respondió a la consigna de no votar o de votar “No” o cuando menos hacerlo en blanco, recurrieron al expediente de las bestias. En vano todo. Cerca de un millón de personas dejó expresada democráticamente su voluntad en las urnas. La historia tiene el camino expedito que conduce a sellar destinos, en el presente caso, el que Bolivia se merece”. (Editorial de El Deber. Santa Cruz. Bolivia)
"En paz, y con resultado altamente revelador, se llevó a cabo y culminó ayer el referéndum autonómico que, siendo Santa Cruz de la Sierra su lugar de origen, destelló en lo más alto del cielo patrio.
Ninguno de los enjuagues malévolos del oficialismo gobernante, ni siquiera la cizaña que la desacreditada OEA, de infeliz mediación casi siempre donde no debe, y que llegó hasta nosotros con intención claramente prevenida, consiguieron espesar la sombra de la ilegalidad presunta, de lo que estaba por suceder y felizmente sucedió en este reducto de paz, trabajo y orden que es nuestro Oriente abierto y en un ciento por ciento fraternal. Todo se dio según se esperaba, y de hecho los frutos no tardarán en ser recogidos para provecho de todos, incluidos los que gratuitamente se pusieron al frente de la causa.
Desde las esferas del poder político, donde cuentan con vara alta los soberbios y los resentidos y acomplejados, se manejaba la especie del temor. Temor, -se decía allí en esas alturas-, a enfrentamientos, a choques con derramamientos de sangre e incluso pérdida de vidas humanas. Y seguramente ese supuesto temor se alimentaba de las propias actitudes de quienes lo ponían de manifiesto pues no se cuidaban, no ponían reparos en aparecer echando leña al fuego, avivando las discordias, profundizando diferencias que en buena medida, y hasta hace poco, estaban en vías de ser superadas para siempre.
Era desde aquellos niveles de donde partían las voces agoreras que intentaban presentar al referéndum autonómico como la piedra de choque para hacer saltar las chipas de la sangre y de la violencia. Falló la estratagema y la cita cívica tuvo la culminación que se esperaba.
Ciertamente, no faltaron los amagos de violencia. Pero sus protagonistas, sus responsables no surgieron en ningún momento de los que salieron con encendidos fervores a cumplir sus deberes ciudadanos. Los actos de violencia fueron movidos, al contrario, por quienes pretendían aparecer como víctimas, es decir, los servidores del poder político, los comprometidos con las desaforadas hordas que lo sustentan. Ellos fueron los que, en vista de su penosa orfandad, asaltaron y destrozaron recintos escolares en que se instalaban urnas para recibir votos ciudadanos conscientes y válidos en general; los que secuestraron ánforas, destruyeron libros, escamotearon papeletas de sufragio y ejercitaron, en fin, actitudes francamente delictivas. De las zonas rurales, en especial, durante buena parte del día de ayer, llegaban mensajes que daban cuenta de la violencia desencadenada por quienes sólo reconocen el argumento de la fuerza bruta.
Desesperados, los vándalos, porque nadie respondía ni respondió a la consigna de no votar o de votar "No" o cuando menos hacerlo en blanco, recurrieron al expediente de las bestias. En vano todo. Cerca de un millón de personas dejó expresada democráticamente su voluntad en las urnas. La historia tiene el camino expedito que conduce a sellar destinos, en el presente caso, el que Bolivia se merece."

























