Colombia: Uribe demanda al ex presidente de la Corte Suprema

Infolatam
Bogotá, 30 de abril de 2008

El presidente de Colombia, Álvaro Uribe, acudió a declarar en la Comisión de Acusación de la Cámara de Representantes, donde ratificó una demanda por injuria y calumnia contra el ex presidente de la Corte Suprema de Justicia, César Julio Valencia, quien el año pasado dijo que Uribe le telefoneó para averiguar si su primo, el entonces senador Mario Uribe Escobar -detenido el pasado jueves-, era investigado por presuntos nexos con grupos paramilitares de derecha.

¿Justicia o golpismo?

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Federico Ysart

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(Especial para Infolatam).-“… ¿hasta dónde puede el poder judicial desarbolar el legislativo mediante la suspensión sin sentencia firme de un número de parlamentarios suficiente como para alterar la expresión de la soberanía popular manifestada en las últimas elecciones? No es baladí la cuestión si, además, esa dinámica acaba por imposibilitar la acción de la Presidencia de la República. Y ésta de Uribe es la última oportunidad a la vista para reducir la narcoguerrilla a su mínima expresión posible”.

El Congreso Admirable

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Héctor Abad

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“…Y es admirable de verdad este Congreso, porque dudo que haya en la historia del mundo muchos casos como este, donde decenas de congresistas de la coalición del gobierno estén detenidos e investigados por asociación con un grupo terrorista…” (Semana, Colombia)

Uribe se acercó al comité parlamentario para ampliar su denuncia contra Valencia. El mandatario llegó acompañado por su abogado, Jaime Lombana, y estuvo reunido más de una hora con el congresista investigador, Carlos Chavarro. Valencia estuvo representado por su defensor, Ramiro Bejarano, un reconocido opositor del gobierno de Uribe, quien descartó la posibilidad de que su cliente concilíe con el jefe del Estado.

El ex presidente del tribunal Supremo declaró el año pasado que el presidente Uribe lo había llamado por teléfono para reclamarle por investigar al presidente del Congreso Nacional Mario Uribe Escobar, acusado por un ex paramilitar Jairo Castillo, alias "Pitirri", refugiado en Canadá, de supuestos vínculos con escuadrones ilegales.

El magistrado César Julio Valencia ratificó en enero pasado que el presidente Uribe lo llamó desde Nueva York en septiembre del año pasado para expresarle "molestia" porque investigaban a su primo y aliado político. Aunque el presidente Uribe no dio declaraciones al llegar a la sede del legislativo, su abogado señaló que pedirán al magistrado Valencia pruebas de la conversación del mandatario.

Mario Uribe Escobar renunció en octubre del año pasado a su escaño en el Senado y la semana pasada se convirtió en el parlamentario número 33 en ser detenido dentro del escándalo conocido como la "parapolítica".

Este escándalo se desató a finales de 2006 cuando se descubrieron pactos electorales o la recepción por parte de numerosos políticos regionales de dinero de jefes de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) para financiar sus campañas. Las AUC, que reunían los escuadrones de justicia privada creados para combatir a las guerrillas, celebraron conversaciones de paz con el Gobierno entre el 2003 y el 2006 y desmovilizaron a más de 31.000 combatientes.

Pero el escándalo de la parapolítica no sólo ha golpeado a Álvaro Uribe, sino a las instituciones colombianas y en especial al poder legislativo. Desde octubre del 2006, cuando la Corte Suprema comenzó el proceso penal, 65 congresistas han sido vinculados a la investigación de la parapolítica.

28 diputados 36 senadores están siendo investigados, el 23% los representantes del Legislativo.  De los 16 partidos con representación, 9 tienen legisladores involucrados. El Partido Conservador, aliado de Uribe con 11 es el más afectado. El liberalismo y Cambio Radical, con 10 cada uno, le siguen.

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