Lula defiende Brasil de la “guerra alimentaria” y suspende exportación de arroz

Infolatam
Río de Janeiro, 23 de abril 2008

El Gobierno de Brasil suspendió las exportaciones de arroz de los inventarios públicos y pedirá al sector privado que haga lo mismo, en un esfuerzo por defender el mercado interno. El presidente de Brasil, Lula da Silva, afirmó ayer que hay una campaña internacional contra la agricultura brasileña, movida por países ricos que quieren justificar los subsidios a sus propios productores.

Las claves

  • Según el Centro de Estudios Avanzados en Economía Aplicada el saco de arroz de 50 kilos pagado al productor ha subido el 41 por ciento en el último mes en el mercado brasileño.

Brasil exporta 800.000 toneladas anuales de arroz,  Entre los mecanismos que pueden ser usados para restringir los envíos podrán utilizarse los aumentos de tarifas de embarque. La suspensión de ventas de inventarios del Gobierno comenzó la semana pasada, dijo Stephanes, quien mañana se reunirá con empresarios privados para pedirles que adopten la misma medida. El Gobierno está preocupado con el abastecimiento del mercado interno en los próximos meses, pues el cereal ha alcanzado precios récords en los mercados internacionales y cada día es más difícil importar.

Los inventarios del Gobierno alcanzan a 1,6 millones de toneladas. Según datos del Centro de Estudios Avanzados en Economía Aplicada -una de las principales referencias en el sector agrícola brasileño- el saco de arroz de 50 kilos pagado al productor ha subido el 41 por ciento en el último mes en el mercado brasileño, hasta 18,76 dólares al cierre del martes. El ministerio de Agricultura ha calculado que la producción del cereal en la cosecha de 2007 alcanzó a 11,3 millones de toneladas, con un ligero descenso respecto a la temporada anterior. El arroz, junto con el frijol negro, es la base de la alimentación en los estados más populosos de Brasil.

Lula afirmó que Brasil camina a convertirse en el "granero del mundo", y gran productor de alimentos y biocombustibles, lo que a su juicio incomoda a Estados Unidos y Europa. "Lo que está escondido (en los países ricos) es el mantenimiento de los subsidios a sus agricultores para no flexibilizar la entrada de productos agrícolas de países pobres a su mercado", dijo Lula durante un evento oficial en Brasilia, transmitido por la televisión del Gobierno.

Según Lula, Brasil "probará al mundo que la producción de alimentos y la de biocombustibles son compatibles", y anotó: "Pero no podemos aceptar que las personas que tuvieron todo su territorio devastado tengan que decir a Brasil lo que tiene que hacer. Es una cuestión de orgullo". El presidente se quejó de que en organismos multilaterales Brasil es acusado desde deforestación de la Amazonía hasta trabajo esclavo y bajos salarios en el campo, y "ahora una novedad, hasta de la falta de alimentos por causa de los biocombustibles".

Admitió que hay problemas de alimentos e inflación en varios países del mundo, pero dijo que quienes atribuyen esa inflación a la producción de caña de azúcar "nunca criticaron" el precio del petróleo, que saltó de 30 a 120 dólares y tiene un fuerte impacto en los costos del transporte de alimentos y en la producción de fertilizantes. Brasil ha defendido en foros internacionales la producción masiva de etanol a partir de caña de azúcar, un negocio que tiene más de tres décadas y que hoy sustituye la mitad del consumo de gasolina del país. Defendió además la expansión de Embrapa hacia y América Latina y el Caribe y Africa, donde sus investigadores ya han visitado 17 países.

Según Lula, África "puede transformarse en el continente no del hambre, sino altamente productor de comida, alcohol y biodiesel". "Si los europeos y Estados Unidos se dieran cuenta de eso darían a ese pueblo el derecho de comer, de trabajar, de tener renta y hacer que esa parte del mundo que fue olvidada en el siglo XX tenga una oportunidad en el XXI", agregó. Afirmó que "la misma cosa vale para América Latina" y que sus técnicos están "cansados" de decirle al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, que es importante que ese país sea autosuficiente en materia alimentaria. "Ningún país es soberano si no puede producir buena parte de la comida que su pueblo come", dijo respecto a Venezuela, uno de los principales compradores de alimentos brasileños en América del Sur.

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