TLC: conteo regresivo
Infolatam
Bogotá, 8 de abril de 2008
Por El Tiempo (Colombia)
“Desafortunadamente, el TLC ha quedado metido en el debate político en E.U. y su futuro es incierto. Esto no debió ocurrir, pero ya es inevitable y será usado para todo tipo de polémicas. De allí lo arriesgado de la decisión de Bush, que coloca al tratado en su definitivo conteo regresivo…”. (El Tiempo. Colombia)
"El gobierno de George Bush anunció oficialmente ayer la presentación del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Colombia al Congreso de Estados Unidos, en una jugada política considerada de alto riesgo y en un momento complicado por la coyuntura electoral y el duro enfrentamiento entre los precandidatos demócratas.
Para colmo, el Tratado llega al Congreso en medio del escándalo por la renuncia de Mark Penn, asesor de la campaña electoral de Hillary Clinton, a causa del conflicto de intereses que le representó estar asesorando, a través de su empresa, Burson Marstellers -por 300.000 dólares anuales, según se ha dicho-, al gobierno colombiano para mover su agenda en Washington, con TLC incluido, mientras hablaba al oído de la candidata, que está abiertamente en contra del mismo. La manzana de la discordia fue una reunión de Penn con la embajadora Carolina Barco, de la cual este se declaró después "arrepentido".
Es dudoso que al tema colombiano, tradicionalmente marginal en la campaña electoral estadounidense, y, sobre todo, al TLC les haga bien figurar de semejante forma ahora en el primer plano de las noticias.
Resulta difícil asegurar que la radical decisión de Bush de presentar al Congreso el TLC con Colombia sin acuerdo con la jefatura de la mayoría demócrata (estrategia aplaudida por el gobierno colombiano) lleve a que se apruebe el tratado. Ese es finalmente el objetivo que interesa a nuestro país y sobre el cual se ha negociado desde mayo del 2003; objetivo que, a raíz del triunfo demócrata en noviembre del 2006, se ha ido volviendo cada vez más incierto.
El gobierno Bush se la ha jugado por la aprobación y en las últimas semanas ha intensificado la presión sobre el Congreso, alegando razones de interés y seguridad nacional, entre las cuales se han agitado el fantasma de Chávez y los efectos de la reciente crisis diplomática con los vecinos. "Si el Congreso no lo aprueba, no solo estaría abandonando a un gran aliado, sino que enviará el mensaje de que E.U. es un amigo en el que no se puede confiar", dijo al presentarlo.
Sin embargo, no piensa lo mismo el Partido Demócrata, comenzando por los candidatos Obama y Clinton, quienes abiertamente se han mostrado en contra del TLC, buscando cortejar el voto de trabajadores blancos y de poderosos grupos de base que culpan al libre comercio de la pérdida de empleos. Hillary reaccionó llamando a sus colegas del Senado a no aprobarlo. La central sindical AFL-CIO anunció desde marzo que, de llegar el tratado al Congreso, "movilizará al sindicato y los recursos de la federación para derrotarlo".
Clinton y Obama han optado, pues, por destacar las dudas que esgrimen sectores de su partido sobre la protección de la vida de sindicalistas y derechos humanos en el gobierno Uribe. Así lo advirtió crudamente Obama al responder un reclamo del presidente Uribe, que le introdujo un inconveniente ruido al proceso. Y la dirección demócrata en el Congreso le dijo claramente a Bush que optar por este paso sin consultar con la nueva mayoría puede ser funesto para el tratado.
Desafortunadamente, el TLC ha quedado metido en el debate político en E.U. y su futuro es incierto. Esto no debió ocurrir, pero ya es inevitable y será usado para todo tipo de polémicas. De allí lo arriesgado de la decisión de Bush, que coloca al tratado en su definitivo conteo regresivo…".
Extracto del editorial del diario El Tiempo


























