Los Kirchner dieron una muestra de poder refugiados en el peronismo

Clarín
Buenos Aires, 2 de abril de 2008
Por Eduardo Van der Kooy

“El tiempo será el encargado de decir cómo la opinión pública terminará de tamizar la confrontación. El veredicto quizás se conozca recién el año que viene, durante las elecciones parlamentarias. Los ruralistas deberían comenzar a entender además que el método de la protesta, el bloqueo de las rutas, llegó a su límite. Ese método puede desvirtuar, al final, la naturaleza del reclamo.(Clarín. Argentina)

"Fue la de ayer, en Plaza de Mayo, una tarde de contrastes. Ese contraste se desplegó entre la multitud que ocupó el paseo y un palco imponente, con reminiscencias del viejo peronismo, desde el cual Cristina Fernández desgranó su discurso serpenteante. ¿Donde radicó aquel contraste? En una asistencia de inconfundible sello peronista, donde sobresalió el sindicalismo y el PJ bonaerense con su poderosa maquinaria para movilizar a la gente. No hay memoria de tantos micros utilizados para un acto, al punto que dejaron bloqueada la avenida 9 de Julio entre la Autopista y Belgrano. También en un discurso de la Presidenta que buscó la identificación con ese público pero que, dado el momento de crisis que atraviesa, navegó otros canales de vínculo con la sociedad. Las contradicciones asomaron, entonces, insalvables.

Si el Gobierno pretendía ofrecer una demostración de fuerza política, lo logró. Aunque esa demostración tenga parentesco con cierto anacronismo. La fuerza no estuvo reflejada sólo por la multitud. En especial, por la disciplina alrededor de Cristina y de Néstor Kirchner. El ex presidente fue el ingeniero de la convocatoria. Esa convocatoria se había convertido en un examen porque el conflicto con el campo venía provocando grietas en el frente oficial. Algunos senadores que estuvieron renuentes al momento de votar el respaldo a las medidas oficiales. Las críticas de ex gobernador de Santa Fe, Carlos Reutemann, que indujo a muchos intendentes provinciales a seguir al socialista Hermes Binner, que instó a rever al plan de retenciones móviles y a poner fin a los bloqueos de las rutas. El difícil equilibrio de Juan Schiaretti en Córdoba, que alzó desde el primer día del conflicto la bandera de una negociación, aunque sin condicionamientos. Del palco erigido frente a la Plaza se colgaron casi todos los gobernadores peronistas y no hubo ausencia de funcionarios de primera, segunda y tercera línea del poder.

Los dirigentes rurales pueden tomar nota de que la refriega que desató el plan de retenciones móviles no ha corroído al oficialismo. No lo ha corroído, al menos, en esta pelea. El tiempo será el encargado de decir cómo la opinión pública terminará de tamizar la confrontación. El veredicto quizás se conozca recién el año que viene, durante las elecciones parlamentarias. Los ruralistas deberían comenzar a entender además que el método de la protesta, el bloqueo de las rutas, llegó a su límite. Ese método puede desvirtuar, al final, la naturaleza del reclamo. Así le sucedió a los movimientos piqueteros, que el Gobierno de Kirchner jamás desalentó, y así le ocurre a los asambleístas de Gualeguaychú en su cruzada contra la pastera Botnia, emplazada en Fray Bentos.

Cristina, esta vez, rogó "encarecidamente" a los manifestantes del campo para que terminen los bloqueos. Ya será difícil aguardar nuevas súplicas presidenciales. Quizás la duda que pueda envolver a los dirigentes rurales sea la misma que quedó boyando entre muchos argentinos, una vez concluido el mensaje: ¿A cuál de las palabras y los tonos de la Presidenta habrá que atender?. ¿A la convocatoria de unidad para todos los sectores, que marcó en la agenda para el próximo 25 de mayo? ¿O a esas muestras de enojo y de fastidio que desnudó cuando habló sobre aquellos que observan, opinan y trazan la realidad de una manera diferente?

Quizás cuatro discursos en una semana, impulsados por el mismo conflicto, hayan sido demasiados como para no incurrir en equívocos y contradicciones. Quizás hasta hayan sembrado interrogantes sobre su conveniencia política, medida con la vara de la fortaleza o la debilidad. Lo cierto es que aquellas contradicciones estuvieron a la orden del día. Fueron como ráfagas intermitentes de luz y de sombra. Al promediar su discurso encendió una ilusión cuando llamó a no desperdiciar la oportunidad inmejorable que enfrenta la Argentina y convocó a discutir el futuro y olvidar el pasado…".

Extracto del artículo publicado por el diario Clarín

 

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