Argentina: la “estrategia K” (de Kirchner) descoloca a los adversarios del ex presidente.
Infolatam
Buenos Aires, 5 de febrero 2008
El ex presidente argentino Néstor Kirchner puso en jaque a sus oponentes al sumar a antiguos rivales como aliados para liderar el peronismo, el movimiento con cuatro millones de afiliados que gobierna Argentina desde 2002.
Las claves
- Denuncia Alfonsín que el pacto Kirchner-Lavagna afecta la credibilidad de la política argentina.
- Duhalde apoya el pacto entre Kirchner y Lavagna.
Kirchner mantiene la iniciativa política que lo caracterizó en su gestión presidencial (2003-2007 con la incorporación del ex presidente Eduardo Duhalde y del ex ministro de Economía Roberto Lavagna a su proyecto de convertirse en líder del Partido Justicialista (PJ, peronista).
"Es una buena noticia para todos los justicialistas y una mala noticia para los que no quieren un justicialismo unido", dijo Duhalde (2002-2003), que precedió a Kirchner en la Casa Rosada, en declaraciones publicadas por el diario Clarín.
Además de tomar por sorpresa al mundillo político, la "estrategia K", como la llaman ya algunos analistas, ha hecho aún más evidente el proceso de desintegración de la Unión Cívica Radical (UCR), el partido político más antiguo del país, y puesto a la defensiva a otras fuerzas de la oposición. También sacó de su mutismo al ex presidente Carlos Menem, último líder del Partido Justicialista (peronista), que está intervenido por la justicia electoral desde 2005 y pendiente de unas elecciones internas que se esperan para junio.
Menem (1989-1999) aseguró a radios locales que Kirchner "se alió a Lavagna para acumular más poder" y afirmó que él a su vez buscará alianzas con otros peronistas para disputarle el liderazgo del partido en las elecciones internas. Otro ex presidente, el radical Raúl Alfonsín (1983-1989), advirtió en declaraciones a medios de prensa, radio y televisión que Kirchner busca "la hegemonía" del PJ y remarcó que esto puede desembocar en la época (la década de los años 50) en la que "Argentina se dividió" entre "peronistas y antiperonistas".
Alfonsín cargó especialmente contra Lavagna, quien pese a ser peronista fue candidato de una alianza formada por la UCR y otras fuerzas denominada Una Nación Avanzada en las elecciones presidenciales de octubre pasado, en las que obtuvo la victoria la actual presidenta Cristina Fernández, esposa de Kirchner. "Lavagna actuó en contra de los tres millones de argentinos que lo votaron: los defraudó", dijo Alfonsín.
El jefe del gabinete de Cristina Fernández, Alberto Fernández, sostuvo que los dichos de Alfonsín "son fantasías" y subrayó que Lavagna "es un hombre que tiene muchas cosas para aportar" dentro del peronismo "y no en otra cosa". Algunos analistas políticos creen que la "estrategia K" apunta a profundizar la desintegración del radicalismo y todos coinciden en que los únicos que no han sido sorprendidos son los peronistas.
"El peronismo es como la Iglesia Católica: ve el pecado pero tiene infinita capacidad para perdonarlo, por eso no expulsa a nadie. La UCR es más severa y más propensa a expulsar", apuntó a Efe el sociólogo Eduardo Fidanza, de la consultora Poliarquía. Los dirigentes peronistas "son como las acciones que se negocian en la bolsa: su valor sube y baja de acuerdo a las circunstancias, pero siempre dentro del mercado", matizó.
Mientras, el analista Ricardo Rouvier señaló que otras fuerzas políticas quedaron "desorientadas" o "mal paradas", como la conservadora Propuesta Republicana que lidera el alcalde de Buenos Aires, Mauricio Macri, quien en su momento intentó una alianza con Lavagna.
En general, los analistas consideran que puede fortalecerse la Coalición Cívica liderada por Elisa Carrió, dirigente de centro izquierda que proviene de la UCR, de donde sumó aliados para su candidatura en las últimas elecciones presidenciales con el respaldo de socialistas e independientes. "Vamos a ver qué pasa", dijo Carrió a periodistas luego de reiterar que la Coalición Cívica "es la única oposición" a "los Kirchner".

























