Qué hace bien, qué hace mal

El Periódico
Guatemala, 28 de enero de 2008
Por Juan Luis Font

“La esperanza se ha visto hasta hoy defraudada en seguridad ciudadana. Los operativos en zonas de alta incidencia delincuencial son más de lo mismo. Grandes batidas en busca de delincuentes y decenas de capturas, pero más rápidas liberaciones por falta de evidencia para mantener a los sospechosos en la cárcel”. (El Periódico. Guatemala)

"Dos semanas es muy poco tiempo para pedir resultados del nuevo Gobierno, pero las expectativas creadas imponen al presidente Colom una presión que quizá no haya tenido otro gobernante previo.

La esperanza se ha visto hasta hoy defraudada en seguridad ciudadana. Los operativos en zonas de alta incidencia delincuencial son más de lo mismo. Grandes batidas en busca de delincuentes y decenas de capturas, pero más rápidas liberaciones por falta de evidencia para mantener a los sospechosos en la cárcel.

En el Congreso, como era previsible, el acuerdo para elegir a una Junta Directiva plural no garantiza a los oficialistas siquiera la aprobación de los préstamos para financiar el Presupuesto.

Cada voto tendrá que ser negociado individualmente y eso suele salir caro a los contribuyentes.

En cambio, hay áreas en las cuales el nuevo Ejecutivo marca un cambio positivo. Véase el Ministerio de Energía y Minas. La primera decisión anunciada es el cambio de horario para contener la demanda de electricidad en hora pico…

El balance en la cartera de Educación, pese a todas las opiniones contrarias, luce más positivo que negativo. La presión sobre el Gobierno en este caso está orientada a hacerle variar las políticas que buscan modernizar el sistema y dotarlo de calidad. Por fortuna, hasta ahora, el daño ha sido contenido.

La ministra Ana de Molina tuvo que sacrificar a Alfredo Tay Coyoy, pero logró evitar que un aliado de los sindicalistas fuera nombrado viceministro administrativo y colocó en ese puesto a un viejo colaborador suyo. Este es un puesto clave porque determina la elección de los 22 directores departamentales y los supervisores de los maestros.

La Ministra también encontró un mecanismo inteligente para hacer sobrevivir el método de evaluación puesto en marcha por su antecesora. Aunque en el corto plazo deban mantenerse los 60 puntos para aprobar los cursos y así satisfacer la exigencia de los sindicalistas que atenazan al Presidente, el método prevalece.

Vistas así las cosas, el balance no es malo para el nuevo Gobierno aunque sea muy, pero muy temprano, para darse por satisfechos".

Extracto del artículo publicado por el diario El Periódico

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