Ahondar la pugna, ¿para qué?

El Comercio
Quito, 24 de enero de 2008
Por Marco Arauz Ortega

“En el caso de Guayaquil, se ha repetido que el Gobierno quiere agudizar la polarización para neutralizar a un sector político y social que puede poner en peligro su proyecto. Pero lo paradójico es que, al insistir en sus ataques y hacer tantos actos reivindicatorios, Correa ha logrado que la reacción rebase el ámbito del alcalde Jaime Nebot y adquiera tintes más amplios. De hecho, muchas personas que estarán este día en las calles no lo harán para respaldar al socialcristianismo sino para defender su visión del guayaquileñismo”. (El Comercio. Ecuador) 

"Siempre habrá alguien dispuesto a festejar un insulto, sobre todo si tiene rango presidencial. Pero también siempre habrá alguien que se sienta ofendido, aunque quienes debieran reclamar por los derechos afectados sigan optando por el silencio cómplice con el poder.

…el presidente Rafael Correa ha ido reafirmando una actitud descalificadora que va más allá del ámbito político.

Al criticar a una persona por sus rasgos físicos (su contextura o su estatura) o por su apellido, es decir por su origen, Correa no marca distancias con cualquier insultador del pasado, a diferencia de que los líderes populistas que se hicieron famosos por su habilidad para resaltar defectos ajenos tenían una formación limitada frente a la del actual Presidente.

Este no ha dudado en abandonar la actitud políticamente correcta que corresponde a un Mandatario, lo cual lleva a preguntarse si se trata de algo que está fuera de su control o si, al contrario, apunta a un propósito. En el caso de Guayaquil, se ha repetido que el Gobierno quiere agudizar la polarización para neutralizar a un sector político y social que puede poner en peligro su proyecto.

Pero lo paradójico es que, al insistir en sus ataques y hacer tantos actos reivindicatorios, Correa ha logrado que la reacción rebase el ámbito del alcalde Jaime Nebot y adquiera tintes más amplios. De hecho, muchas personas que estarán este día en las calles no lo harán para respaldar al socialcristianismo sino para defender su visión del guayaquileñismo.

…no se sabrá qué ganó el país al sumar otro episodio de una confrontación que no deja ninguna posibilidad de armar una agenda común y que, por el contrario, deja grandes interrogantes sobre el estilo y los propósitos gubernamentales".

Extracto del artículo publicado por el diario El Comercio

- Imprimir

Comentar esta noticia