Variando a Nublado
La Segunda
Santiago, 15 de enero de 2008
Por Juan Andrés Fontaine
<p>”El escenario más probable es que la economía mundial, modere su ritmo de expansión en los años venideros. EEUU puede incluso a atravesar por una leve recesión, como ya ocurrió en 1991 y en 2001, sin graves consecuencias. Esa desaceleración sería favorable a Chile, porque nos permitiría seguir disfrutando de una economía mundial saludable, aunque algo menos dinámica”. (<a href=”http://blogs.lasegunda.com/redaccion/2007/11/16/variando-a-nublado.asp” target=”_blank”>La Segunda</a>. Chile)</p>
"…¿Significa eso que podemos respirar tranquilos y confiar en que siga la música? La crisis inmobiliaria norteamericana no es sino el inevitable corolario de las alzas de tasas de interés, necesarias para enfriar la inflación. Si, alarmado por sus repercusiones, el banco central norteamericano se inclina ahora por una política monetaria expansiva, el resultado será un recrudecimiento de la inflación.
Hasta hace poco esa vieja enemiga nuestra parecía definitivamente exterminada. Pero ahora hay múltiples señas que está de vuelta: se acerca el petróleo a inéditos US$ 100 por barril, se disparan también los metales y los alimentos, cae el dólar en los mercados internacionales a los mínimos históricos, China –otrora proveedor mundial a precios de ganga- sufre una inflación de 6% y debe apreciar su moneda. Mientras la atención hoy está dirigida hacia el riesgo de recesión que encierra la crisis inmobiliaria norteamericana, a mi modo de ver, el principal peligro es otro: el regreso de la inflación.
La larga bonanza que ha disfrutado la economía mundial en parte se debe al control de la inflación. Sobre la base de la estabilidad macroeconómica, la competencia global y la innovación empresarial han creado y distribuido prosperidad por el mundo entero. Lo que el alza de la inflación advierte es que el mundo no podrá ya seguir corriendo tan rápido. O bien Estados Unidos y Europa se conforman con un crecimiento moderado, en torno al 2% anual, o China deberá desacelerar desde el 12% anual al 8-9%. Las tasas reales de interés – hoy incluso inferiores al 2% anual en los bonos estatales de largo en EEUU -deberán subir gradualmente. De lo contrario, como ya ocurrió con la bonanza mundial de la segunda mitad de los años sesenta, el riesgo es que terminemos la carrera abruptamente, con el motor fundido por una llamarada inflacionaria.
El escenario más probable es que la economía mundial, modere su ritmo de expansión en los años venideros. EEUU puede incluso a atravesar por una leve recesión, como ya ocurrió en 1991 y en 2001, sin graves consecuencias. Esa desaceleración sería favorable a Chile, porque nos permitiría seguir disfrutando de una economía mundial saludable, aunque algo menos dinámica. El escenario alternativo es que los bancos centrales prolonguen la fiesta, las bolsas y los precios del cobre y otros productos sigan volando otro poco y las presiones inflacionarias sigan ganando terreno. Bajo esa situación, más temprano que tarde, los mercados financieros harían sonar las alarmas.
Como nunca está Chile hoy preparado para encarar un frente de mal tiempo. Tanto la deuda estatal como la deuda externa nacional son, en términos netos, virtualmente nulas. Pero los años de bonanza han elevado considerablemente el gasto público y privado. Mientras tanto, la inflación se escapa de la meta y habrá que aplicar mano firme para ponerla en vereda. Si en el mundo se pone a llover, nos mojamos acá también".
Extracto del artículo publicado por el diario La Segunda


























