Democracia del siglo XXI

El Comercio
Quito, 5 de noviembre de 2007
Por César Montúfar

“…Este modelo es electoralista y plebiscitario por excelencia; necesita de elecciones para todo y con todo motivo con el fin de generar la legitimación permanente de la figura presidencial. Por su alta personalización, en el socialismo del siglo XXI, gobernar es hacer campaña electoral, librar batallas electorales, una tras otra; subordinar los actos de gobierno a una lógica de campaña”. (El Comercio. Ecuador)

"…el llamado socialismo de siglo XXI presenta un modelo de democracia que no es el liberal representativo. Se reniega de la ciudadanía liberal y de las instancias de intermediación entre sociedad y Estado que esta requiere: representantes, partidos políticos y Congreso como función independiente del Ejecutivo.

Se busca, en cambio, instaurar una relación directa entre Estado y la sociedad, la misma que requiere de un Ejecutivo fuerte, concentrador de decisiones discrecionales, centrado en la figura presidencial, y sujeto a una legitimación electoral constante. Este modelo es electoralista y plebiscitario por excelencia; necesita de elecciones para todo y con todo motivo con el fin de generar la legitimación permanente de la figura presidencial. Por su alta personalización, en el socialismo del siglo XXI, gobernar es hacer campaña electoral, librar batallas electorales, una tras otra; subordinar los actos de gobierno a una lógica de campaña.

Aquello conlleva terribles costos e ineficiencias pero produce algo en que las democracias liberales fracasaron: autoridades con niveles altísimos de popularidad.

El modelo se complementa con "devolver el poder al pueblo", como rezaba la propaganda oficial venezolana. La idea no es nueva pero se trata de crear organización social desde el Estado, a través de la transferencia directa de recursos.

En Venezuela hoy se habla de consejos comunales, herencia de los círculos bolivarianos. La idea es tejer una relación orgánica de intercambio de recursos estatales por lealtad política, entre gobernante y pobladores. No hay política social; hay caridad presidencial adornada con discursos de participación.

El socialismo del siglo XXI plantea un modelo mayoritario de democracia, propone diluir la separación y autonomía entre Estado y ciudadanos; no cree en la pluralidad y oposición política, pues niega la legitimidad de los partidos, e impone un electoralismo permanente.

Es un modelo de democracia, paradójicamente, antipolítico; democracia es elecciones y participación de base. No es importante que los ciudadanos escojan en libertad sus opciones.

El sistema vuelca toda la maquinaria del Estado a crear adhesión política para el gobernante en un esquema de autoridad piramidal en que el Jefe de Estado es el sol absoluto del sistema solar….".

Extracto del artículo publicado por el diario El Comercio

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